Boicot histórico de la UEFA a la FIFA que hace peligrar el Mundial 2030 en España

Hace 2 días 3

La guerra institucional entre la UEFA y la FIFA ha dado un paso sin precedentes. Las 55 federaciones que integran el organismo europeo, incluida la Real Federación Española de Fútbol, han acordado no participar en las competiciones de la FIFA mientras continúe vigente el proyecto impulsado por Gianni Infantino para abrir la propiedad comercial de la Copa del Mundo a inversores privados.

La decisión se adoptó durante una reunión telemática de urgencia presidida por Aleksander Ceferin, máximo dirigente de la UEFA, y supone un duro golpe para la FIFA, que necesita el respaldo de las federaciones nacionales para sacar adelante su propuesta.ç

El anuncio llega en un momento especialmente delicado, ya que España será uno de los países organizadores del Mundial de 2030 junto a Portugal y Marruecos.

La Copa del Mundo "no está en venta"

La UEFA justificó su decisión mediante un contundente comunicado en el que rechaza de forma unánime la posibilidad de vender participaciones de la Copa del Mundo a fondos de inversión.

Para el organismo europeo, la Copa del Mundo representa uno de los mayores patrimonios del deporte y no puede convertirse en un activo financiero.

Además, acusa a la FIFA de haber desarrollado el proyecto sin consultar previamente a las federaciones nacionales y denuncia que se les ha planteado un ultimátum para aceptar la propuesta.

La UEFA considera que permitir la entrada de capital privado cambiaría para siempre el modelo de gestión del fútbol internacional y haría que las decisiones deportivas estuvieran condicionadas por la rentabilidad económica y los intereses de los accionistas.

Statement on behalf of UEFA and its 55 National Associations

— UEFA (@UEFA) July 30, 2026

Un boicot sin precedentes

Como respuesta, las 55 federaciones europeas han acordado que ninguna de sus selecciones disputará competiciones organizadas por la FIFA mientras el proyecto permanezca sobre la mesa.

La medida afectaría tanto a la Copa del Mundo masculina como femenina y a los torneos de categorías inferiores.

De mantenerse esta postura, el primer campeonato afectado sería el Mundial femenino sub-20, previsto para septiembre en Polonia. Más adelante también quedarían comprometidos el Mundial femenino de 2027 y, sobre todo, la Copa del Mundo de 2030. La decisión coloca a la FIFA ante uno de los mayores conflictos institucionales de su historia reciente.

El proyecto de Infantino

La propuesta defendida por Gianni Infantino contempla crear una nueva sociedad para gestionar la explotación comercial de las competiciones de la FIFA.

Según el plan, esa empresa estaría valorada en unos 20.000 millones de dólares y un 20 % de su propiedad pasaría a manos de inversores privados. Entre los grupos interesados figuran la firma Thrive Capital y el banco JP Morgan.

Con esta operación, la FIFA pretende obtener nuevos ingresos que posteriormente repartiríara entre sus 211 federaciones miembro.

Como incentivo, el organismo ha planteado un pago inicial de 20 millones de dólares para cada federación, condicionado a que la propuesta obtenga el respaldo necesario en la votación prevista para el próximo mes de septiembre.

La FIFA defiende su iniciativa

Gianni Infantino ha insistido en que el proyecto todavía se encuentra en fase de consulta y que ninguna decisión será definitiva sin la aprobación democrática de las federaciones nacionales.

El presidente de la FIFA sostiene que la nueva sociedad seguiría estando controlada por el organismo y permitiría aumentar los recursos económicos destinados al desarrollo del fútbol en todo el mundo.

Sin embargo, estos argumentos no han convencido a la UEFA, que considera que el modelo abre la puerta a que intereses financieros condicionen el futuro del deporte.

El organismo presidido por Aleksander Ceferin insiste en que la Copa del Mundo pertenece al fútbol y que ninguna institución tiene legitimidad para convertirla en un producto de inversión.

Con las posturas completamente enfrentadas y una votación decisiva prevista para septiembre, el conflicto entre la UEFA y la FIFA amenaza con convertirse en la mayor crisis institucional que ha vivido el fútbol internacional en las últimas décadas.

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