La exposición en memoria de Cayetana de Alba en el Palacio de las Dueñas, comisariada por su hija Eugenia Martínez de Irujo y Cristina Carrillo de Albornoz, se ha convertido en el gran homenaje del centenario de la decimoctava duquesa. La muestra, que reúne más de doscientas piezas que recorren la extensa vida y el valioso legado histórico de la aristócrata, fue inaugurada recientemente por el Rey. Este evento logró reunir a la inmensa mayoría de los hijos de la duquesa viuda de Alba en una cita de profunda carga emocional, aunque en la fotografía de rigor llamó poderosamente la atención la ausencia de uno de ellos: Fernando Martínez de Irujo. Ante el revuelo suscitado, ha sido ahora su hermano Cayetano quien ha decidido dar un paso al frente y aclarar públicamente el motivo por el que no estuvo presente en un momento tan señalado para la dinastía.
El conde de Salvatierra ha explicado con suma naturalidad que la incomparecencia de su hermano se debió, única y exclusivamente, a un simple despiste de agenda. "Es que se despistó (...) . Pero bueno, estábamos todos los demás, sí que es una satisfacción", ha señalado el jinete. Además, no ha dudado en poner en valor el papel fundamental que ha jugado su hermana a la hora de propiciar este histórico reencuentro del clan. Con la mirada puesta en el futuro, ha lanzado un mensaje esperanzador para lograr una nueva instantánea que reúna verdaderamente a todos los miembros de la familia: "Yo creo que fue Eugenia la que consigue eso. Vamos a llamar desde aquí a decirle a Eugenia que vuelva a conseguirlo, pero con Fernando Martínez de Irujo incluido, que por supuesto que vendrá, porque se despistó con la fecha y un compromiso suyo para la conferencia".
No obstante, y yendo más allá de la mera anécdota del despiste fotográfico, Cayetano Martínez de Irujo ha lamentado abiertamente que sus hermanos Jacobo Fitz-James Stuart y Alfonso no hayan mostrado disposición para participar en el ciclo de conferencias organizado en la ciudad de Sevilla. Estas jornadas, diseñadas para conmemorar por todo lo alto el centenario del nacimiento de doña Cayetana, cuentan con un cartel de destacados ponentes que buscan profundizar en las múltiples y ricas facetas vitales de la recordada duquesa, entre ellos su gran amiga Carmen Tello o el sacerdote Ignacio Sánchez-Dalp. "Pues hombre, a mí me gustaría que participasen en la última conferencia en la que estemos todos los hermanos. Yo creo que cada hijo tendrá una visión, tendrá cosas que contar (...) . Pues sería bonito que atendiesen la petición que a través de vosotros les vamos a hacer, ¿no? Que vengan a la última conferencia", ha implorado el conde, apelando directamente a la ansiada unión familiar que tantas fricciones ha sufrido en los últimos años.
Para reforzar su ruego, el hijo de la duquesa ha querido rememorar uno de los episodios más íntimos y conmovedores vividos tras el fallecimiento de su madre: su deseo expreso y póstumo de ver a sus herederos unidos. "El momento es este, sí, porque mi madre estaría contenta. Yo me acuerdo de que el padre Ignacio nos puso las manos en el féretro de ella cuando todavía estaba en el Palacio de las Dueñas, antes de llevar el féretro al Ayuntamiento, y nos dijo que la mayor ilusión de ella es que hubiésemos estado unidos", ha confesado con evidente emoción. Con estas contundentes palabras, Cayetano subraya que este programa de homenajes no es únicamente un tributo institucional a una de las figuras más importantes de la nobleza española, sino también la coyuntura idónea para cerrar filas de una vez por todas en torno a la memoria de Cayetana.
Por último, el conde de Salvatierra ha querido hacer una mención especial y muy cariñosa a la constante y discreta presencia de Alfonso Díez. El viudo de la duquesa ha demostrado una impecable implicación en absolutamente todos los actos conmemorativos organizados con motivo del centenario, algo que Cayetano valora profundamente. "Sí, sí, él ha venido a todo (...) . Alfonso es mi más fiel escudero y yo el suyo. Alfonso Díez es un auténtico fenómeno. Yo le adoro y él a mí", ha afirmado con innegable afecto. El hijo de la duquesa tampoco ha rehuido la delicada comparación entre el actual duque viudo y el que fuera el segundo marido de su madre, Jesús Aguirre. Empleando un tono inusualmente comprensivo, ha marcado unas diferencias diáfanas entre las figuras de ambos hombres: "No, el pobre Jesús... Sabes que al final se le perdonan las cosas por todo lo que tuvo de infancia, porque yo, como yo he pasado lo mío, le entiendo. Ahora mejor, pero no, ha sido el polo opuesto a Jesús".

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