Cotrim, grandezas y miserias del candidato cuya imagen es su propia campaña

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A sus 64 años el liberal João Cotrim de Figueiredo protagonizó el domingo 4 de enero un arranque de campaña presidencial bastante espectacular, en un momento en el que viento soplaba con más que inesperada fuerza a su favor. Al frente de un grupo de jóvenes hizo fue corriendo desde la lisboeta zona de las Docas de Alcántara, a orillas del estuario del Tajo hasta el palacio de Belém, sede de la jefatura del Estado, con las cámaras siguiéndole en ese trecho de unos tres kilómetros. Reforzaba su imagen jovial, gracias a la que aparenta ser mucho más joven que su gran rival en el campo de la derecha no extremista, el conservador Luís Marqués Mendes, que en realidad sólo le lleva cuatro años, pero, al contrario que él, con su calvicie, sus canas y su baja estatura, da la impresión de tener una edad superior.

Frente a esa imagen dinámica, en ropa deportiva, y de lo más afable del 4 de enero en Belém este jueves en una visita a una fábrica en el distrito de Oporto, el candidato de Iniciativa Liberal (IL) mostró como había cambiado radicalmente de registro, al nada más ponerse delante de las mismas cámaras ante las que días antes tanto lucía arremeter desaforadamente contra la prensa, denunciando que sufre un “linchamiento mediático”, por el caso del presunto acoso sexual a una antigua asesora de IL, que se conoció el pasado lunes. Entonces empezó a correr por Whatsapp la captura de un comentario en la cuenta privada de Instagram de esta jurista que trabaja ahora para el Gobierno en la que relataba comentarios de quien entonces era su jefe, del estilo de “excelente trabajo, sólo falta que te abras de piernas conmigo”. 

Cotrim niega radicalmente esta acusación y anunció una querella contra la antigua asesora, quien el jueves, en un comunicado a la agencia Lusa, dando su nombre, se ratificó en su testimonio, si bien aclaró que fue difundido sin su consentimiento, al tiempo que denunció que ha sido “instrumentalizado” en la campaña electoral y afirmó que la “veracidad de los hechos” será ahora aclarada por los tribunales.

El medio es el mensaje, pontificó el comunicólogo Marshall McLuhan, máxima que en el caso se Cotrim puede convertirse en que la campaña es el candidato, pues el gran activo de este presidenciable, que en las encuestas hasta cuadriplica el porcentaje de votos que sacó IL en las parlamentarias de mayo con su sucesor, Rui Rocha, al frente, reside en sí mismo, en su don de gentes, su imagen de cosmopolita ejecutivo de éxito, su capacidad de comunicación y su nivel cultural, en tiempos en los que la gran referencia de los políticos procede del fútbol. Ya lo había demostrado en 2019 cuando entró en en el Parlamento por Lisboa como único diputado de su partido, cuyo fundador fracasó en Oporto, y en 2022, cuando, ya de cabeza de cartel subió a ocho escaños, cuatro menos que los obtenidos por el Chega del ultra Ventura, que gozaba de un protagonismo mediático mucho mayor y contaba con una amplia experiencia televisiva. Y lo hizo de nuevo en las europeas de 2024 cuando quedó casi a la par con el Chega, que presentaba un candidato de bajo perfil, y consiguió el mejor resultado de la historia de la joven IL, con un porcentaje que casi duplicaba al obtenido por su compañero Rocha meses antes en las parlamentarias.

En un libro publicado en noviembre alerta de posibles excesos “en las medidas de moralización de la vida pública”

En noviembre, como parte de su carrera, en este caso electoral no física, hacia el palacio de Belém Cotrim publicó un libro, “Por qué soy liberal”, en el que hace algo que decía aborrecer, contar su vida y hablar de sí mismo, actitud que según la editorial convertía la obra “en especial e irrepetible”. “Sí, si un político quiere ser creíble, dar a conocer su lado humano ayuda. También interesa al electoral saber algo más sobre el político para poder evaluar, y hasta entender, la congruencia entre sus vivencias y las ideas que defiende”, escribe el autor. 

En el libro explica lo que supone convertirse en lo que denomina un “PEP (Persona Políticamente Expuesta)”, lo que no sólo le afecta al político, sino también a los familiares en diverso grado y socios en los negocios. “Quiero subrayar como sociedad debemos tener mucho cuidado con los resultados que están teniendo, en la práctica, las medidas de moralización de la vida pública. De hecho, hay cada vez menos ciudadanos con valor y talento político disponibles para aceptar esas limitaciones, excesivas en unos casos, ineficaces en otros, desagradables siempre”, afirma.

Formado en la Escuela Alemana de Lisboa y titulado por la London Schol of Economics este acérrimo defensor de la libertad individual y de la reducción de la intervención del Estado en la sociedad hizo carrera como alto ejecutivo y empresario, además de dirigir el ente público Turismo de Portugal en el Gobierno del conservador Passos Coelho. Esa experiencia, relata, le empujó a saltar a la política, junto a la constatación de que “mi generación, yo incluido, dejó deteriorarse el país de tal manera que nuestros hijos tienen menos oportunidades de las que tenemos nosotros”.

Mientras Mendes se hundía en las encuestas, como antes el almirante Gouveia, Cotrim aparecía compitiendo con Ventura y el socialista Seguro cuando el lunes no sólo salto el caso del presunto acoso sexual, sino que cometió el error de principiante de admitir votar al candidato ultra en la segunda vuelta, si él no pasa, lo que rompe con la línea de los liberales europeos contra la extrema derecha. En la única encuesta publicada que podría recoger el efecto de ambos hechos, Cotrim no sólo no se desgastaba, sino que subía, lo que algunos analistas lo atribuyen a que entraría con más fuerza en los caladeros ultras. Cuesta creerlo, sin embargo, hace tiempo que a menudo lo que parece más disparatado. De momento, la semana negra de Cotrim inyectó energía a los desmoralizados conservadores de Marques Mendes y Luís Montenegro.

Anxo Lugilde

Corresponsal en Galicia y Portugal y redactor de Política. Licenciado en Ciencias de la Información (UPV) y en Ciencias Políticas (USC). Doctor en Historia Contemporánea (USC).

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