Descubren el mayor cementerio de ballenas de la historia: podría albergar 10 millones de cadáveres

Hace 2 días 2

A más de siete kilómetros bajo la superficie del océano Índico se esconde un lugar tan fascinante como inquietante: el mayor cementerio de ballenas jamás descubierto. Los científicos creen que este gigantesco camposanto submarino podría contener hasta 10 millones de cadáveres acumulados durante millones de años.

El hallazgo, publicado en la revista científica Nature, ha sido realizado por un equipo internacional liderado por la Academia China de Ciencias, con participación de investigadores italianos y neozelandeses. La necrópolis se encuentra en la zona de fractura de Diamantina, al oeste de Australia, y se extiende a lo largo de unos 1.200 kilómetros del fondo oceánico.

Lo que hace único este descubrimiento no es solo su tamaño. Los restos aparecen a profundidades de hasta 7.001 metros, muy por debajo de cualquier otro cementerio de ballenas conocido. Además, entre los fósiles recuperados hay ejemplares extraordinariamente antiguos: algunos tienen 5,3 millones de años.

Sin embargo, este lugar no es únicamente un inmenso depósito de esqueletos. Cada vez que una ballena muere y su cuerpo se hunde hasta el fondo marino, se produce lo que los científicos llaman una caída de ballena. Lejos de convertirse en un desierto biológico, el cadáver da origen a un auténtico oasis de vida.

Durante décadas, e incluso siglos en algunos casos, los huesos alimentan comunidades especializadas de organismos capaces de sobrevivir en uno de los entornos más extremos del planeta. Entre ellos hay gusanos que perforan los huesos para alimentarse de su interior, bivalvos que obtienen energía mediante procesos químicos y ofiuras, parientes de las estrellas de mar. Algunas de las especies encontradas en Diamantina podrían ser completamente nuevas para la ciencia.

Fósiles de especies extintas

Los investigadores localizaron 485 yacimientos fósiles y cinco caídas de ballena todavía activas, es decir, esqueletos que siguen sustentando ecosistemas vivos. Uno de ellos, formado por tres vértebras de una ballena picuda a 6.789 metros de profundidad, constituye el ejemplo más profundo conocido hasta la fecha.

brazo-robot-china-oceano-indico-ballena-fosil.jpg Recuperación de huesos fósiles de ballena mediante el brazo del batiscafo chino Fendouzhe.

La expedición se llevó a cabo en 2023 utilizando el batiscafo chino Fendouzhe. Durante 32 inmersiones, los científicos recuperaron 43 fósiles y documentaron una concentración de restos que describen como extraordinaria. De hecho, consideran que lo observado representa solo una pequeña fracción del inmenso patrimonio paleontológico oculto en el fondo marino.

Entre los fósiles identificados figuran especies actuales de zifios —unas enigmáticas ballenas dentadas especializadas en inmersiones extremas— y especies extinguidas. Una de ellas, Pterocetus diamantinae, era completamente desconocida hasta ahora y ha sido descrita gracias a este descubrimiento.

Para los investigadores, el yacimiento funciona como una especie de archivo natural de la evolución. Los zifios modernos pueden alcanzar los 12 metros de longitud y algunas de sus especies apenas han sido observadas vivas. De hecho, varias solo se conocen por ejemplares encontrados varados en las costas. Los fósiles de Diamantina ofrecen ahora una oportunidad única para reconstruir cómo estos cazadores de las profundidades desarrollaron su extraordinario modo de vida.

¿Y por qué alli?

La gran pregunta es por qué tantas ballenas han acabado precisamente allí durante millones de años. Los científicos creen que la respuesta está en una combinación de factores. La fosa de Diamantina podría ser una zona ideal de alimentación para estos cetáceos, cuyas inmersiones a más de 3.000 metros entrañan importantes riesgos fisiológicos. Además, la peculiar forma en V de la depresión submarina actuaría como un embudo natural que concentra los cadáveres en el fondo.

A ello se suma otro elemento clave: las bajas tasas de sedimentación permiten que los huesos permanezcan expuestos durante largos periodos y queden protegidos por costras de hierro y manganeso que favorecen su conservación.

El resultado es un lugar único en la Tierra: una mezcla de cementerio, museo de historia natural y refugio de biodiversidad extrema, donde millones de años de evolución permanecen ocultos en la oscuridad absoluta de las profundidades oceánicas.

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