España ha cumplido el 40 aniversario de su integración en la UE en un contexto geopolítico plagado de tensión, un “mundo convulso y un “retorno de la política de la fuerza” como demuestra la agresión de Putin en Ucrania y las amenazas de EE.UU. sobre Venezuela, Irán y Groenlandia. En este contexto, el conseller de Acció Exterior de la Generalitat, Jaume Duch, ha constatado que Europa ha venido arrastrando los pies, hasta el punto de que “la UE no es una obra irreversible ni acabada”, ha advertido, Por eso urge “tomar decisiones, poner recursos” y asumir que Europa necesita “un rearme moral para preservar nuestra solidez democrática” y no perder peso como ente político mundial.
En el transcurso de un desayuno informativo del Fórum Europa Tribuna Catalunya, presentado por el abogado y padre de la Constitución, Miquel Roca, el conseller Duch ha señalado algunas de los retos que se le presentan a Europa ante el nuevo contexto internacional. “No nos podemos permitir ser ingenuos ni presentarnos divididos”, ha remarcado antes de señalar otras necesidades, como una mayor integración; una Europa “más convencida de importancia de defender sus valores”, lo que se ha venido a bautizar como el 'rearme moral de Europa', y la necesidad de “consolidar la solidez democrática”.
Con el rearme moral de Europa se identifica el movimiento actual y urgente para que la UE recupere la iniciativa estratégica y la capacidad de defenderse a sí misma y sus valores frente a amenazas globales, impulsado por el denominado plan rearme, un plan que busca una inversión masiva en defensa, una producción industrial europea, y una autonomía estratégica acorde.
Europa empieza a reaccionar
Esto se traduce en cambios concretos como “evitar la dependencia del exterior en sectores estratégicos, como el de los semiconductores y la defensa; profundizar en el mercado interior para eliminar las “muchas barreras internas en servicios, en la banca; profundizar en un verdadera capacidad fiscal, acabar la integración monetaria y, sobre todo, “menos unanimidades” a la hora de tomar decisiones.
En definitiva, Europa afronta el reto de adoptar más cambios y más rápido, y Duch considera que siendo una cuestión de voluntad política “parece que la empezamos a tener”. A su juicio, Europa está empezando a reaccionar, “se está empezando a levantar la voz, dejando de lado una cierta ingenuidad…” y aunque “intentamos dialogar y convencer” también “tenemos que ser capaces de defendernos de manera más clara” y ya no se pierde tanto tiempo.

El conseller ha explicado que siempre ha habido una discusión histórica en la UE entorno a la reforma de tratados para que se reduzca el número de temas que hay que acordar por unanimidad, para que la mayoría sea suficiente. Este debate “está quedando atrás por la realidad”, de manera que aquellos países que no quieren seguir las decisiones adoptadas por mayoría “quedan arrinconados”, caso de Hungría. “En temas en que no es obligatoria la unanimidad se trataba de convencer, pero ahora, esa tarea de convencer no se hace. Poco a poco, vamos dejando de lado una parte de la unanimidad”, ha constatado Duch.
Esta forma de actuar se está extendiendo y “lo veremos en el futuro sobre la integración, o sobre seguridad y defensa”. Por tanto, veremos avances donde las decisiones se tomarán por un número determinado de países y no por los veintisiete.
Groenlandia
“Es el momento de dejar las cosas bien claras”
Groenlandia ha sido uno de los temas específicos tratados en el foro. Al respecto, el conseller ha dicho no querer ni plantearse la posibilidad de que EE.UU. afronte este tema por la fuerza. En cambio ha apostado por “dejar muy clara” la posición europea, basada en “defender el derecho internacional y la integridad territorial”, y “si hay que reforzar la seguridad, debe hacerse a través de la OTAN”, ha indicado. A la vez, Duch ha apostado por “ser capaces de mantener el vínculo transatlántico”, aunque ha admitido que “el problema es si la administración norteamericana tiene otros postulados”. En este asunto también se ha pronunciado sobre la posición del secretario general de la OTAN, Mark Tutte, del ha ha interpretado que “lo que está haciendo es intentar mantener una relación cordial”, aunque a su juicio “es el momento de dejar las cosas bien claras”, ha insistido.
El Govern prepara su plan estratégico de acción exterior y ofrece a la ONU acoger algunas de sus agencias
Catalunya también tiene un papel en este contexto geopolítico, según el conseller. “Catalunya tiene que estar porque la UE es nuestro plan a y no tenemos plan b”, ha señalado. Su papel se traduce en una acción exterior y por eso el Govern está trabajando en el próximo Plan Estratégico de Acción Exterior y de Relaciones con la UE, el documento que debe guiar la acción exterior del Ejecutivo catalán de los próximos cuatro años. Un “plan de país, que cuente con una participación transversal de muchos sectores; económico, empresarial, académico, de la investigación, social, etc.”, ha reclamado Duch.
El dirigente también ha reafirmado la voluntad del Govern de lograr que el catalán sea finalmente lengua oficial en la UE, para lo cual se anunció la creación de un grupo de trabajo entre España y Alemania, principal Estado que se opone a la medida. Y también ha insistido en la voluntad de que Catalunya pueda acoger en un futuro próximo algunas de las sedes de las agencias vinculadas a la ONU que están sufriendo los recortes de la Administración norteamericana. “Mientras algunos retiran su apoyo a Naciones Unidas, desde el Gobierno mantenemos y reforzamos nuestro compromiso con el multilateralismo y estamos abiertos a acoger en Cataluña algunas de las sedes de la ONU que tengan la necesidad o voluntad de reubicarse”, ha explicado Duch.

Redactor de la sección de Política. En La Vanguardia desde 2009. Licenciado en Filosofía por la UB y en Periodismo por la URL

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