Henrique Capriles lleva dos sesiones como diputado. Este es el rol por el que apostó el año pasado junto con otros políticos separados de la línea dura de María Corina Machado, que pedían boicotear la elección parlamentaria y centrarse en la lucha por los resultados de las presidenciales de 2024. Su posición se reconfigura ahora luego de la salida del poder de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, tras los ataques de Estados Unidos del pasado 3 de enero. En los baños de la Asamblea Nacional, Capriles se ha cruzado con altos funcionarios del chavismo con los que no hablaba hace más de dos décadas, y que ahora se reúnen gracias al “nuevo momento político” que vive Venezuela, como ha llamado la presidenta encargada Delcy Rodríguez a la etapa que conduce. Una etapa que para muchos, incluido Capriles, no es todavía una transición.
Durante los primeros días que han seguido al estremecido inicio de año en Venezuela, Capriles había guardado silencio, hasta que este lunes ha dado una rueda de prensa junto con diputadas y diputados de la nueva bancada opositora a la que han llamado Libertad, una minoría en el nuevo Parlamento casi totalmente chavista.
En nombre del grupo, que solo ha tenido una intervención en el parlamento, ha señalado el papel que desempeñan en este momento. “Nosotros queremos que el Gobierno cambie, esto no puede ser una pax pactada, la paz hay que construirla”, dijo el dirigente ante los periodistas. “Nosotros vamos a defender lo que el país quiere, lo que la gente votó el 28 de julio de 2024, que es un cambio de Gobierno… Tenemos muchos años esperando y no nos podemos conformar con tres o cuatro cosas. Los venezolanos tenemos que llegar a la democracia y ese es nuestro objetivo”, dijo.
Capriles asegura que Estados Unidos ha entendido la crisis venezolana, en referencia al plan de tres pasos que anunció el secretario de Estado, Marco Rubio: estabilización, recuperación y transición. Pero asegura que por años las negociaciones “se han manejado como transacciones”. El dirigente insistió en que las primeras excarcelaciones han sido una buena señal, pero cuando se dicte la libertad plena de todos los presos políticos, que podría hablarse de un cambio profundo o el inicio de una transición.
“¿Estamos dispuestos a dejar atrás eso de que tener diferencias sea igual a cárcel?”, señaló el político. “Hasta que no hablemos de tener todas las libertades personales −y la libertad personal no se circunscribe únicamente a no ir preso− no se puede hablar de transición”. La transición, en su opinión, requiere de una nueva institucionalidad y de la construcción de un camino de confianza que permita un acuerdo real entre las partes.
La reunificación de la oposición, un archipiélago de partidos con grandes diferencias en la estrategia sobre cómo conducir un cambio de Gobierno, sigue siendo un gran desafío, así como la repartición de tareas políticas en esta etapa que se abre en Venezuela y que podría representar una oportunidad para estos sectores. “En Venezuela hay una oposición democrática que quiere un cambio político. La que existe en Venezuela y hay compañeros que están afuera. Yo creo que hay que bajarle a la soberbia. No estamos en una competencia. Cada uno de nosotros puede decidir cuál es su rol en este proceso. El mío es que el país recupere la democracia. Ese es mi rol y contribuir a que el país pueda tener el cambio”.
Salario y petróleo
Uno de los temas que señalan como urgentes es saber cuál es el alcance de los nuevos acuerdos energéticos que se plantean en el país entre el chavismo y Trump. “El tema petrolero es fundamental para los venezolanos. No para Estados Unidos, es para los venezolanos”, remarca.
En esta etapa de estabilización que ha señalado el Gobierno de Estados Unidos, Capriles sugiere reformas urgentes para la mejora de las condiciones de vida del venezolano, como el aumento del salario mínimo —que actualmente es menor a cincuenta centavos de dólar—, compensaciones monetarias de emergencia para ciertos sectores como los jubilados y los trabajadores públicos y la liberación de controles sobre la economía. Criticó que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, no diera los indicadores económicos claves durante la presentación de su memoria y cuenta, que se mantienen sin publicar desde 2024.
Para Capriles, la perspectiva de mejora de ingresos por la venta de petróleos, que a través de Estados Unidos ocurriría sin descuentos, debe traducirse en respuestas inmediatas sobre el día a día de los venezolanos y su poder adquisitivo. “Se dice que la producción petrolera proyectada para el año 2026 son 1.500.000 barriles de petróleo, más la recaudación del IVA. Nosotros planteamos y solicitamos a quienes están en las decisiones en el Palacio de Miraflores, quienes están en el poder, quienes siguen llevando las riendas de nuestra economía, que en el plazo más corto se pueda aprobar un bono justo digno, no debería ser menos de 150 dólares para todos los pensionados en nuestro país”.

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