El socialista Seguro, probable nuevo presidente de Portugal según los sondeos

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El socialista António José Seguro es el virtual nuevo presidente de Portugal, aunque tendrá que esperar a la segunda vuelta del próximo 8 de febrero para ser elegido. La victoria final no se la asegura su cómodo triunfo de este domingo, con entorno al 30% de los votos y unos cinco puntos de ventaja sobre el ultra André Ventura, líder de Chega, sino la presencia en la ronda definitiva  de este político racista y xenófobo que genera un enorme rechazo social. 

A mucha distancia, cuando el escrutinio se encontraba ya en la recta final, se hallaban el liberal João Cotrim, con alrededor del 15% de los votos, seguido por el conservador Luís Marques Mendes, con apenas un 12%, y el almirante en al reserva y candidato independiente Henrique Gouveia e Melo.

Los resultados suponen un duro golpe para el primer ministro, el conservador Montenegro, con su candidato hundido

El socialista Seguro, con su estilo tranquilo en una turbulenta campaña que el gran derrotado, el conservador Mendes, calificó ayer de “violenta”, está así a tres semanas, a no ser que surgiese una catástrofe, de lograr la carambola de alcanzar la presidencia, tras 20 años de mandatos conservadores, en el Portugal más girado a la derecha de siempre, pues este polo ideológico cuenta con el 70% de los escaños en la Asamblea de la República. Pero el hecho de que el candidato más votado de este espectro sea Ventura y la dispersión de fuerzas entre ultras, conservadores y liberales, así como la parte que ha podido llevarse el almirante Gouveia con su línea centrista, han resultado letales para la derecha. En cambio en el ámbito progresista el voto se ha concentrado en torno a Seguro, con todas las fuerzas a su  izquierdas sepultadas en la marginalidad. 

Los resultados suponen un duro golpe para el primer ministro y líder del conservador PSD, Luís Montenegro, al quedar su candidato, Luís Marqués Mendes hundido. Se frustra así de forma rotunda el propósito de Montenegro de que, tras reforzarse en las parlamentarias de mayo, los conservadores siguiesen copando todo el poder en Portugal, pues tienen el Gobierno central, los regionales de Azores y Madeira, las principales ciudades y la asociación de municipios, con un nuevo presidente más cercano al primer ministro que el saliente Marcelo Rebelo de Sousa. El fracaso se explica por la debilidad del candidato, lastrado por su opaco papel de lobista de altos vuelos, pero también por un desgaste gubernamental, por la intensa crisis de la sanidad pública y el rechazo a la reforma laboral.

El carrusel electoral portugués opera como una ruleta rusa desde 2024 que deja herida, tocada o aniquilada a alguna fuerza política

El carrusel electoral portugués, imparable con las legislativas de marzo de 2024 y mayo de 2025, las municipales de octubre y ahora con las presidenciales en las que va a haber una segunda vuelta por primera vez desde 1986, funciona como una ruleta rusa, en la que sucesivamente las balas aniquilan, dejan heridas de gravedad o erosionan a distintas fuerzas políticas. La cita de 2024 fue devastadora para el polo progresista, que perdió la mayoría que tenía desde 2015, mientras se hundía de forma brutal el espacio situado a la izquierda de los socialistas, ocupado por comunistas, el Bloque y el Libre, una especie de versión de Sumar, que era la única de estas fuerzas al alza pero que ahora sufre un batacazo descomunal.

Las legislativas del pasado mayo supusieron una hecatombe para los socialistas, que dejaron de ser una de las dos primeras fuerzas parlamentarias, al ser superados por Chega, del ultra Ventura. Éste salió algo malparado de las municipales de octubre, pues se había fijado el objetivo de conquistar alrededor del 10% de las alcaldías y sólo logró el 1%. Y en estas presidenciales el mayor damnificado es el conservador PSD, pues se trataría de la primera vez que un candidato apoyado por este partido no figura entre los dos primeros, además de la humillación que supone ser superado por los liberales.

Anxo Lugilde

Corresponsal en Galicia y Portugal y redactor de Política. Licenciado en Ciencias de la Información (UPV) y en Ciencias Políticas (USC). Doctor en Historia Contemporánea (USC).

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