Ensayo sobre 'la canarinha' y los restos de aquel glamour

Hace 2 días 2

En las charlas de redacción, revisamos los nombres de la selección brasileña.

Por ejemplo, citamos de corrido a sus centrocampistas. Ahí los tienen: Bruno Guimarães, Casemiro, Danilo Santos, Fabinho y Paquetá.

(La comparación es tan inevitable como injusta: los cincuentones recordamos el fabuloso centro del campo de la canarinha que no ganó la Copa del Mundo   de España’82; la formaban los sensacionales Zico, Sócrates, Falcão y Toninho Cerezo...).

–En fin, ese es el estilo Ancelotti –comenta un compañero.

–¿De qué estilo hablas?

–De un centro del campo diseñado para construir poco y destruir el juego del rival y de una delantera que recoge los restos.

Bien, la delantera de este Brasil tampoco es de relumbrón. Desde luego, no están nada mal Vinícius ni Raphinha, ni tampoco Rayan ni Martinelli, pero admitámoslo: dentro de veinte años, ninguno de ellos aparecerá en la lista de los más grandes de la historia.

En este Brasil que luce cinco títulos en el uniforme –más que nadie en la historia de la Copa del Mundo, uno más que Alemania y esta dolorida Italia que hoy se consuela con el tenis como mal menor– no hay un Pelé, ni un Garrincha, Zico, Sócrates, Romário, Ronaldo ni Ronaldinho. Tampoco un Rivaldo ni un Bebeto.

Su refugio es este Vinícius tan imprevisible como colérico y provocador, este Raphinha que juega un papel importante en el Barça de Flick, y Neymar.

Lo que pasa es que Neymar nunca ha levantado el vuelo como aquellos, como Pelé o Ronaldinho. Neymar, se dice el seleccionador Carletto , figura en su lista como elemento de cohesión y liderazgo, aunque sus mejores tiempos ya pasaron y en estos días vivirá en el banquillo.

(De hecho, ha llegado a esta Copa del Mundo condicionado por una lesión muscular en el cuádriceps; no ha participado en los amistosos de la canarinha frente a Panamá y Egipto).

En fin: da igual.

En una Copa del Mundo, Brasil siempre cuenta.

Mientras las principales casas de apuestas la colocan como la cuarta favorita, con un porcentaje del 11,1% de posibilidades (por detrás de España, Francia e Inglaterra), los fanáticos siguen decantándose por la alegría que acompaña a o país do futebol.

La clave de todo, al fin y al cabo, la marcará el espíritu volcánico de Vinícius, alma zarandeada en este Madrid menor que ha acabado la temporada en falso. Vinícius va a ser ese tipo que se enfrentará a sus demonios –no ha superado el rechazo a su candidatura al Balón de Oro– y al mundo: Brasil dependerá del papel que Vinícius se otorgue a sí mismo, si el de líder o el de mártir.

Brasil

La selección, en datos

Seleccionador
​Carlo Ancelotti
​Participaciones en Mundial
​23
​Mejores resultados
​Cinco títulos, el último en 2022

Sergio Manuel Heredia Tapia

Licenciado en Derecho (UB) y Periodismo (UPF). En La Vanguardia desde 1995. Estuvo en Sociedad, Política y Economía. Hoy escribe retratos y columnas en Deportes. Autor de 'Soñé que estaba vivo' y 'Soy un superhéroe'

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