Grifols acelera el despliegue de su proyecto para completar en Egipto toda la cadena de valor de los medicamentos derivados del plasma. La sociedad conjunta de la compañía de hemoderivados y el Gobierno del país norteafricano elevará hasta 460 millones de euros la inversión prevista para esta iniciativa de aquí a 2029, tras añadir 180 millones al presupuesto inicial de 280. La mayor parte de estos recursos se destinará a ampliar la red de centros de donación de plasma hasta alcanzar las 40 instalaciones. Actualmente cuenta con 16 centros y prevé llegar a 20 antes de que termine el año. Con este impulso, el proyecto aspira a triplicar la capacidad de recolección de plasma, pasando de uno a tres millones de litros anuales en los próximos tres años.
El grupo catalán desembarcó en Egipto en 2020 tras alcanzar un acuerdo con el ejecutivo. El Estado controla el 51% de la sociedad, mientras que el 49% está en manos de la farmacéutica. “Estamos demostrando que es posible construir, junto con las instituciones, un modelo sólido basado en plasma local para atender a los pacientes del país y transformarlo en terapias esenciales mediante estándares internacionales y una cadena de valor segura, trazable y robusta”, explica desde El Cairo Tomás Dagá, vicepresidente del consejo de Grifols Egypt.
La empresa trabaja en una nueva planta para procesar un millón de litros anuales de plasma
Los medicamentos derivados del plasma se usan para tratar multitud de patologías como la hemofilia o la inmunodeficiencia primaria. Sin embargo, el suministro de esta materia prima depende en gran medida de Estados Unidos. El proyecto de Grifols en este territorio busca cambiar el tablero de juego y alcanzar la autosuficiencia: primero en Egipto, y después proveyendo a Oriente Medio, África e incluso Europa, donde la autonomía estratégica preocupa cada vez más a Bruselas.
A la búsqueda de plasma europeo
Egipto se suma a la lista de países, como Estados Unidos y Canadá, donde también colaboran con el Gobierno, en los que Grifols ha alcanzado la autosuficiencia con el plasma. Fuentes de la compañía avanzan que después de este hito, el grupo está explorando hacer el mismo paso en un Estado europeo que estaría interesado en desarrollar un proyecto para abastecerse de plasma. Hay países del continente como Alemania, Hungría o la República Checa que ya permiten compensar con dinero las donaciones para incentivarlas, mientras que otros como España lo prohíben e importan esta materia prima de otros mercados.
Egipto adaptó su ley para las donaciones de plasma con la llegada de Grifols y autorizó que estas se compensen económicamente con hasta 14 dólares por contribución. Existe un límite de dos veces semanales, aunque fuentes de Grifols matizan que por ahora solo permiten hacerlo una vez por semana. El máximo que puede ganar un donante con ello son 884 dólares al año, un 54% del salario mínimo egipcio. Este proceso dura alrededor de una hora, durante la cual se extrae el plasma, pero se devuelven al donante todos los demás componentes de la sangre.
En la siguiente parte del circuito, se analizan las extracciones para garantizar que cumplan con todos los estándares de calidad. Grifols está a punto de estrenar un laboratorio en la nueva capital administrativa del país, que será totalmente automatizado y tendrá capacidad para comprobar 5.600 muestras cada 8 horas. Las instalaciones forman parte de una plataforma industrial de 105.000 metros cuadrados, que es la pieza clave para culminar el proyecto.
La parte del procesamiento es la que aún no puede hacerse en Egipto. En estos momentos, el plasma se envía a la planta de Parets del Vallès para fabricar el medicamento y el producto acabado se vuelve a enviar a los hospitales del país africano. Con la nueva fábrica, Grifols cierra el círculo y llegará a una capacidad productiva de un millón de litros anuales de plasma sin cruzar ninguna frontera, ampliable a tres millones. El complejo estará operativo al 100% en 2030. “Cambiará el mundo del plasma”, prometen desde la empresa. Este mismo año, la sociedad conjunta en Egipto podría superar los 100 millones de euros en aportación al beneficio bruto en los resultados de Grifols.

Periodista de Economía en La Vanguardia. Antes trabajó durante diez años en la misma sección en el Diari Ara. Es autora del libro 'El club de los unicornios' (Península, 2023).

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