Iflex, especializada en soluciones de embalaje flexible para alimentación, cosmética o farmacia, busca duplicar su tamaño en la etapa de compras en la que está inmersa. La empresa familiar de Ullà (Girona) quiere hacerse con un par de empresas de su sector en España. La idea es que con estas compras “dupliquemos nuestra facturación en unos cinco años”, comenta Pere Puig, consejero delegado de Iflex. Con unos ingresos estimados en los 15 millones de euros en el 2025, la mira la tiene puesta en firmas que facturen entre 5 y 10 millones. De momento se está en una fase de aproximación y negociaciones informales.
El directivo señala que en el 2026 se quiere completar al menos una operación. Si bien las circunscribe al sector del packaging y a su familia de productos, ve con buenos ojos incorporar nuevas tecnologías. “Pero no se trata solo de comprar, también hay que integrar, buscar sinergias y optimizar la producción”, señala. El año pasado la compañía realizó dos ampliaciones de capital por 7,2 millones de euros, que en parte servirán para financiar las compras. “La cantidad final dependerá de los objetivos que nos encontremos, las negociaciones y si hace falta crédito”, detalla. Otra parte de la ampliación, 1,1 millones, se ha destinado a la compra de un terreno industrial de 12.000 m2 para futuras ampliaciones de la planta de Ullà. Por el momento no se tienen plazos porque sus instalaciones actuales están al 60% de capacidad productiva y se valorará la de las empresas que se adquieran para hacer movimientos.
La mira la tiene puesta en empresas de su sector en España, con ingresos de entre 5 y 10 millones de euros
Con unos 90 trabajadores, Iflex trabaja para empresas de tamaño medio y grande. Por ejemplo, hace los envases plásticos para frutos secos, café, embutidos en lonchas, quesos o parte de los blísteres de pastillas. También hace laminados, añadiendo capas al envase para que aguante mejor. “La alimentación es el principal cliente, con el 70% del negocio”, expone. Las compras servirán para ganar tamaño de forma inorgánica. “Es un sector muy maduro, suele ser difícil crecer”, comenta. Los 15 millones facturados en el 2025 suponen crecer un 3,5%, cifra estable los últimos ejercicios. Para el 2026, en todo caso se espera un repunte del 10% gracias a un crecimiento en comerciales y de las ventas fuera, que aportan sobre un 20%, con clientes en Francia y Argelia. “Queremos exportar más a Francia, es una asignatura pendiente, crecer más en mercados que en sectores”, plantea.
Tras las ampliaciones de capital la familia, que lanzó la empresa hace cuatro décadas, sigue como la fuerza mayoritaria con alrededor del 45% del capital, con los socios externos con un 35% y otro 15% cotizado en el BME Growth.

Redactor de la sección de economía de La Vanguardia desde el 2015, centrado en motor, consumo y ahorro. Autor de la newsletter semanal 'Bolsillo', sobre finanzas personales. Graduado en Periodismo por la UAB.

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