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La carrera política de Leticia Díaz, portavoz de Vox en Cantabria, empezó en el PP. Sustituyó a Luis Bárcenas en el Senado en 2010, y de 2011 a 2015 fue consejera de Presidencia y Justicia en Cantabria en el gobierno del popular Ignacio Diego. Su pase a Vox no llegó hasta 2023. El paso del tiempo ha demostrado que su ingreso en el partido ultra no fue bien recibido ni bien asumido. Un juzgado de Cantabria ha imputado a Díaz por un delito de escuchas ilegales… contra los miembros de su propio grupo parlamentario.
El caso del autoespionaje de Vox de la mano de la, todavía, portavoz del grupo en el Parlamento cántabro tiene un detalle que, si no hubiera un delito de por medio, tendría un punto cómico. Las grabaciones de las que Díaz esperaba obtener “grandes cosas” se registraron con un boli-grabadora de los que se pueden encontrar en comercios como la Tienda del Espía.
Díaz buscaba material que le diera información de sus compañeros de partido, Cristóbal Palacio y Armando Blanco
En mayo, El Diario Montañés difundió los audios captados. La grabación mostraba a Leticia Díaz conversando con su asesor personal, Daniel Álvarez. Álvarez parece estar explicando a Díaz el funcionamiento del utensilio, y le indica: “Si lo vas a utilizar tú para escribir, para grabar… Se deja ahí y está grabando” a lo que la parlamentaria responde. “Vamos a ver qué tal capta”. Después, expresa su satisfacción: “De ahí vamos a sacar grandes cosas”. Álvarez remata la conversación afirmando: “Tenemos una cantidad de trastornados mentales aquí dentro…”. El asesor imputado hace referencia al grupo parlamentario de Vox en Cantabria.

El interés de la portavoz de Vox era lograr material que le diera información de sus compañeros de partido, Cristóbal Palacio y Armando Blanco. Ambos diputados fueron los que denunciaron en 2024 el espionaje.
Una casualidad desveló la existencia del bolígrafo: hubo forcejeros entre miembros de Vox para hacerse con el aparato
Fue Palacio, según se hizo constar en la denuncia, quien se dio cuenta de lo que sucedía al encontrar sobre una mesa un utensilio similar a un bolígrafo. Al tratar de apretar el botón que debería haber sacado la punta para usarlo, apareció un conector. Según denunció Palacio, acto seguido apareció Álvarez gritando “quién lo tiene” y abalanzándose sobre el diputado para arrebatarle el dispositivo. Hubo un forcejeo, hubo empujones pero no hubo lesiones, según el reporte policial.
De todo lo anterior, el Juez deduce que Díaz no solo conocía la existencia de la grabadora, sino que el esperar obtener “grandes cosas” de la misma es el principal indicio de su participación en los hechos por los que está imputada.

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