Informe Mourinho: su sistema, su táctica y un liderazgo venido a menos

Hace 1 día 2

Se intuía, pero ahora ya es una realidad: José Mourinho es el nuevo técnico del Real Madrid. El entrenador portugués llega por expreso deseo de Florentino Pérez y representa un perfil táctico muy definido.

Liderazgo venido a menos 

Mourinho ya dirigió al Real Madrid entre 2010 y 2013. Completó 178 partidos, con un balance de 127 victorias, 28 empates y 23 derrotas. Esto se traduce en una media de 2,30 puntos por encuentro. Pero de aquello han pasado ya casi catorce años.

A día de hoy, y a sus 63 años, José Mourinho sigue teniendo una personalidad muy marcada, un rasgo que siempre le ha ayudado a construir equipos con orden y claridad de objetivos. En el cénit de su carrera -en el Oporto, el Chelsea, el Inter o en su primera etapa en el Madrid-, esa fuerte personalidad estuvo acompañada de grandes resultados, lo que reforzó enormemente su figura dentro de los vestuarios.

Sin embargo, la escasa relevancia de los títulos conquistados en las últimas temporadas ha provocado que su autoridad ya no sea tan incontestable como antaño. Un factor que habrá que ver cómo gestiona en una situación tan agitada como la que vive actualmente el vestuario madridista.

El 1-4-2-3-1 como sistema

Es el sistema preferido de Mourinho y el que suele utilizar siempre que los perfiles de la plantilla se lo permiten. Lo implantó en el Chelsea, el Inter, su anterior etapa en el Real Madrid, el Manchester United y también en su más reciente experiencia en el Benfica.

Por ello, los futbolistas que encajan en roles muy específicos suelen rendir a un gran nivel bajo sus órdenes. En cambio, los jugadores más creativos han encontrado tradicionalmente más dificultades para desarrollar todo su potencial en contextos tan estructurados y exigentes desde el punto de vista táctico.

Informe Mourinho

Informe Mourinho: el sistema 

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Solidez defensiva y ataques verticales 

Se trata de un modelo que, en fase defensiva, se asienta sobre un bloque medio cuya prioridad es incomodar al rival mediante presiones y coberturas cuando alcanza la zona central del campo. El objetivo pasa por cerrar las conexiones interiores y proteger con eficacia el área propia ante posibles situaciones de remate.

En ataque, las posesiones no suelen ser largas; más bien al contrario. Los centros laterales y los pases verticales a la espalda de la defensa son recursos habituales. La consigna es aprovechar los primeros espacios que aparecen, sin necesidad de madurar las jugadas durante muchos pases.

Durante las tres temporadas que estuvo al frente del Real Madrid, ninguno de sus equipos superó el 55% de posesión media. Además, el promedio de pases se situó en torno a los 440 por partido, más de 200 menos que el Barcelona en ese mismo periodo. Sin embargo, en esos tres cursos el conjunto blanco fue el que más remató de la Liga, con una media de 19,1- 19,3 y 18,7 disparos por encuentro, respectivamente.

Doble pivote posicional 

La presencia de dos centrocampistas por detrás del balón durante las fases ofensivas es un principio prácticamente innegociable para Mourinho. Busca jugadores con capacidad para abarcar mucho terreno, perfil defensivo y solvencia en la circulación.

Su misión es aportar equilibrio a un sistema que, por planteamiento e idea de juego, tiende de forma deliberada a generar escenarios abiertos y de ida y vuelta. En este contexto, futbolistas como Tchouaméni o Camavinga podrían verse especialmente beneficiados. Incluso no sería descartable la reconversión puntual de algún central para desempeñar ese papel.

El doble pivote

Informe Mourinho: el doble pivote

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El perfil de los mediapuntas 

Por delante del doble pivote, Mourinho siempre ha apostado por perfiles muy concretos. En las bandas prioriza la velocidad y la verticalidad por encima de cualquier otro atributo. Le gustan los atacantes capaces de atacar bien los espacios y finalizar jugadas, sin que el regate sea necesariamente una cualidad diferencial.

Los falsos extremos o los mediapuntas de perfil creativo no suelen tener cabida en los costados de la línea de tres por detrás del delantero. Futbolistas como Vinicius, Brahim o incluso Mbappé reúnen muchas de las características que el técnico portugués buscará para esas posiciones.

La zona central, en cambio, es el espacio reservado para el talento creativo. Ahí sí valora jugadores con buen pie, capacidad para asociarse y, sobre todo, llegada al área. En ese sentido, las prestaciones de Bellingham encajan a la perfección con lo que Mourinho acostumbra a exigir de esa demarcación. También Güler podría adaptarse al rol, aunque, por sus características, parece una opción menos natural.

Informe Mourinho

Informe Mourinho: el perfil de los mediapuntas 

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Las transiciones como arma 

Los contragolpes siempre han sido una pieza fundamental en el plan ofensivo de Mourinho. La mayoría de los comportamientos tácticos de sus equipos, tanto con balón como sin él, están orientados a generar escenarios favorables para atacar mediante transiciones rápidas.

Por eso sus conjuntos no suelen presionar de forma sostenida en campo rival. Por eso también acostumbran a ceder metros y atraer al adversario para disponer de más espacios cuando recuperan la posesión. Y por eso no es extraño ver a sus equipos divididos en dos bloques muy marcados durante determinadas fases del juego: uno encargado de defender y otro preparado para lanzar el contraataque.

Mourinho fue uno de los entrenadores que mejor entendió y explotó esta faceta del fútbol en una época en la que las transiciones todavía no tenían el peso estratégico que poseen hoy. 

Los números de su primera etapa en el Real Madrid son una buena muestra de ello.En la temporada 2010-11, el conjunto blanco anotó 24 goles al contraataque solo en la Liga, una cifra extraordinaria. Como comparación, el actual Barcelona cerrará el campeonato con apenas once tantos de este tipo. En las dos campañas siguientes de Mourinho en el banquillo madridista, el equipo registró 15 y 11 goles al contragolpe, respectivamente.

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