Juan del Val sale en defensa de Sabina y destroza a Almodóvar: "Era un genio, pero ya no"

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El reciente estallido de Pedro Almodóvar contra una de las figuras más icónicas de la música española, Joaquín Sabina, ha abierto un inesperado frente de batalla cultural que mezcla el ego artístico con la revisión de términos que parecían ya inamovibles en el imaginario colectivo. El director manchego, en una reciente intervención en el podcast La Pija y la Quinqui, sorprendió al expresar su rechazo al término 'chica Almodóvar', una etiqueta que ha acompañado a sus musas durante décadas pero que, según su visión actual, encerraba una carga negativa.

Pedro Almodóvar no se mordió la lengua al señalar directamente a Sabina, quien incluyó el concepto en la letra de su canción Yo quiero ser una chica Almodóvar. Según el cineasta, el uso del término por parte del cantautor de Úbeda escondía una intención que dista mucho de la admiración: "Había un poquito de mala leche debajo. Él diría que es crítica social, pero a mí no me hizo ni puñetera gracia", sentenció el director. Con esta declaración, Almodóvar parece renegar de una etiqueta que, irónicamente, contribuyó a cimentar su marca personal y su mística como creador de universos femeninos únicos, tachándola ahora de denotar cierto 'desprecio' hacia las actrices con las que trabaja.

Esta repentina piel fina del director de La Ley del Deseo fue analizada con lupa el pasado sábado en el programa La Roca de La Sexta. Desde la mesa de debate, el escritor y colaborador Juan del Val no ocultó su asombro ante lo que considera un ataque extemporáneo. Para Del Val, aunque Almodóvar "está en su derecho de que no le hiciera gracia" el tema de Sabina, resulta difícil de comprender que haya tardado tres décadas en manifestar su malestar. "¿Treinta años?", se preguntaba el escritor, recordando que el término nunca fue visto como un ataque, sino como un sello de distinción. En la misma línea, Nuria Roca subrayaba que el concepto siempre se ha interpretado como 'algo positivo' y aspiracional en el mundo de la interpretación.

Sin embargo, la crítica de Del Val fue más allá del simple anecdotario sobre Joaquín Sabina, entrando en un terreno que escuece especialmente en el entorno del manchego: su pérdida de frescura artística. En un tono que diseccionaba la trayectoria del cineasta, Del Val lanzó un dardo directo a la línea de flotación de su estatus actual: "A Joaquín Sabina no le conozco, pero es un genio. Fin. E iba a decir que Almodóvar es un genio, pero no. Era un genio".

Ante el evidente revuelo en el plató, el ganador del Premio Planeta justificó su matiz diferenciando entre el Almodóvar que rompió moldes y el actual, a quien ve atrapado en su propia importancia. "Creo que Pedro Almodóvar es probablemente el director español más importante de la historia. Creó algo que fue espectacular con un nivel de creatividad fantástica", admitió el colaborador, para acto seguido señalar el que considera su principal pecado: "Algo que artísticamente le pasa a mucha gente cuando se empieza a tomar demasiado en serio".

Esta sutil pero demoledora crítica sugiere que el director, otrora abanderado de la transgresión y la falta de prejuicios, se ha convertido en el celador de su propio mito, perdiendo por el camino el sentido del humor que le permitía entender el homenaje ajeno. Juan del Val recordó obras maestras como ¡Átame! o Entre Tinieblas —a la que calificó de 'barbaridad'— para contrastarlas con la etapa más reciente del director, la cual le gusta "un poco menos". La recomendación final del escritor para el hombre que se ofende por una canción de hace treinta años fue clara: "Creo que hay que tomarse menos en serio". En este escenario, la 'mala leche' que Almodóvar atribuye a Sabina parece haber cambiado de bando, residiendo ahora en la susceptibilidad de un artista que ya no tolera que nadie juegue con los iconos que él mismo ayudó a crear.

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