Teruel existe, sobre todo en periodo electoral. Esta provincia, epítome de la llamada España vacía (o vaciada), va a ser uno de los principales campos de batalla entre los partidos de cara a las elecciones de Aragón el próximo 8 de febrero. Entre los motivos de su creciente importancia, un sistema electoral que otorga más valor a las papeletas cosechadas en esta circunscripción y el hecho de ser el principal granero de votos de formaciones regionalistas como la coalición Aragón-Teruel Existe o el Partido Aragonés (PAR), que aspiran a jugar un papel relevante en la gobernabilidad de la comunidad.
En total, 1.036.321 personas cuentan con derecho a voto en Aragón para la cita con las urnas del 8 de marzo. De ellos, 755.077 (un 73%) se concentran en la provincia de Zaragoza, motor económico y político de la comunidad, donde se elige a 35 de los 67 diputados de las Cortes aragonesas. Son el 52% del total. Le sigue la circunscripción de Huesca, que con 175.184 votantes, un 17% del censo electoral, designa a 18 representantes, el 27% de las Cortes; mientras que en Teruel, 106.060 vecinos, un 10% del censo electoral, escogen 14 escaños, el 21% de la Cámara.
Esto es así merced a la última reforma del Estatuto de Autonomía consignada en 2022 bajo el mandato de Javier Lambán. Fue entonces cuando se aprobó, sin el rechazo de ningún partido, blindar una representación mínima de 14 escaños por provincia aunque disminuya su población, con el fin de garantizar “el mantenimiento de la representatividad de las provincias menos pobladas”. Es el caso de Teruel, que desde las primeras elecciones autonómicas había perdido ya dos de sus 16 representantes iniciales y estaba en camino de ceder otro más.
En la práctica, esto se traduce en que una papeleta en esta provincia puede valer el triple que otra depositada en la de Zaragoza. Así se constató en las elecciones de mayo de 2023, cuando los 15.338 votos que cosechó Aragón-Teruel Existe en la provincia se materializaron en tres diputados regionales para la formación, que no pudo sumar un cuarto por Zaragoza pese a conseguir 14.270 papeletas en esta provincia, a tan solo unas décimas del umbral mínimo del 3% que marca la ley autonómica por circunscripción para obtener representación (en la mayor parte de las comunidades el límite está en 5%).
El efecto es aún más acusado en las generales. Sirva de muestra lo que sucedió en 2019, cuando esa misma formación obtuvo un diputado en el Congreso nacional con 19.700 votos, equivalente al 0,08% de los emitidos en toda España. El Pacma se quedó fuera con 228.856 apoyos en toda España.
Con estas cábalas en mente, hasta cinco partidos de los ocho que tienen representación en las Cortes aragonesas lucharán por mantener o incrementar aquí su representación.
Renovables, servicios públicos o el freno a la despoblación marcarán la campaña en la provincia
Entre los grandes partidos, el PP, que en 2023 logró cinco escaños, cuenta con el viento a favor de las encuestas y el liderazgo asentado del presidente Jorge Azcón, aspirante a revalidar su cargo y a reforzar a su partido. A la espera del inicio oficial de la campaña, el popular se prodiga en guiños al territorio, como lanzar su mensaje de fin de año desde la localidad turolense de Almohaja, el pueblo con menos habitantes de todo Aragón, o confirmar la noticia de la llegada del primer centro de datos a la región. Un proyecto de unos 5.000 millones de euros en La Puebla de Híjar de la tecnológica AWS que supondrá “la inversión más importante de la historia de la provincia”, aseguró esta misma semana.
También la exministra Pilar Alegría se ha dejado ya ver por varios pueblos de la zona. La candidata socialista, alejada de Aragón por su presencia en el Ejecutivo central desde 2021 y con los sondeos en contra, se ha propuesto recuperar el terreno perdido y ha intensificado su presencia por toda la comunidad, incluido un Teruel “donde vamos a estar a tope”, confirman desde su entorno.
Los partidos a su izquierda –Chunta, IU o Podemos, que concurren por separado tras ser incapaces de pactar una candidatura conjunta- apenas tienen posibilidades en una provincia de corte conservador.
Por su parte, el líder de Vox, Santiago Abascal, eligió Teruel capital para dar el pistoletazo de salida a su precampaña el lunes. Es una “declaración de intenciones” hacia la España “más despoblada, abandonada y traicionada por el bipartidismo”, dijo el ultra, que tiene programada una agenda frenética en la comunidad para intentar emular los resultados logrados en Extremadura y seguir siendo la llave del gobierno.
Frente a las trifulcas nacionales, los partidos regionales buscan hacerse fuertes con discursos centrados en las carencias de infraestructuras y servicios públicos, los problemas del sector primario o la implantación de las energías renovables, todo articulado en torno a la lucha contra una despoblación que desangra a sus 236 municipios.
El PAR, tradicional partido bisagra de la comunidad venido a menos, fía su supervivencia política al reto de mantener al único diputado que logró aquí en las últimas autonómicas. Por su parte, Aragón-Teruel Existe, que en su estreno de 2023 se convirtió en la tercera fuerza provincial tras PP y PSOE, aspira a consolidarse en su fortín al tiempo que aumenta su presencia en Zaragoza y Huesca, donde se ha aliado con otras formaciones municipalistas y agentes sociales para captar nuevos votantes.
Cinco de los ocho partidos con representación en las Cortes se disputan los escaños turolenses
En una comunidad donde lograr mayoría absoluta es una quimera, los resultados de estas formaciones podrían resultar a la postre claves para que, si los número cuadran y hay voluntad, el PP pudiera articular una mayoría alternativa a la de Vox, que sube fuerte en todos los pronósticos. Faltan cinco días para que se de inicio oficial a la campaña electoral aragonesa, pero la batalla ya está servida.

Corresponsal en Aragón desde enero de 2023. Antes, periodista en la región Asia-Pacífico con base en Hong Kong (2014-2022) Licenciado en Periodismo y en Derecho

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