Trabajar durante m?s a?os aumenta el riesgo de morir antes. Es la contundente conclusi?n de un informe que analiza el impacto sobre la mortalidad prematura de la reforma de las pensiones que puso en marcha el Gobierno de Jos? Luis Rodr?guez Zapatero en el a?o 2011 y que elev? paulatinamente la edad de jubilaci?n hasta los 67 a?os.
El despliegue completo de las medidas introducidas hace tres lustros se producir? en 2027. Es decir, en apenas seis meses entrar? en vigor la nueva edad legal de jubilaci?n a los 67 a?os para quienes no acrediten los 38,5 a?os cotizados, manteni?ndose a los 65 para los trabajadores con carreras de cotizaci?n superiores.
El a?o que viene aterrizar? en el sistema de las pensiones p?blicas la generaci?n de 1962, que es la que cumple 65 a?os en 2027 y, por tanto, ser? la primera que encaje el impacto total de la reforma. Y el primer estudio que analiza los efectos de la ampliaci?n de las carreras laborales sobre la salud concluye que jubilarse m?s tarde aumenta la mortalidad prematura (entre los 60 y los 67 a?os) hasta en un 1,6%.
El informe publicado por Fedea lo ha elaborado Sergi Jim?nez-Mart?n (Universidad Pompeu Fabra, Barcelona School of Economics y Fedea) a partir de la Muestra Continua de Vidas Laborales (MCVL) y apunta a un efecto "estad?sticamente significativo para los hombres", ya que esos 1,6 puntos porcentuales pr?cticamente doblan el impacto entre las mujeres.
Ante esta evidencia, el autor afirma que "obligar a prolongar la vida laboral tiene un coste en salud que recae desproporcionadamente sobre los trabajadores de ocupaciones f?sicamente exigentes", como la construcci?n, la industria o la miner?a.
El estudio distingue entre los trabajadores con carreras largas, que conservan la jubilaci?n a los 65 y que el autor denomina "grupo de control", y los trabajadores que no alcanzan el umbral de a?os cotizados, que afrontan una edad legal de jubilaci?n creciente y que son los m?s afectados por la reforma, especialmente las mujeres, que tienen carreras de cotizaci?n m?s cortas e interrumpidas.
Seg?n su an?lisis, los trabajadores afectados retrasan en promedio su jubilaci?n efectiva en 8,1 meses respecto al grupo de control. Adem?s, la probabilidad de jubilarse despu?s de los 65 a?os aumenta en 26,7 puntos porcentuales, mientras que la jubilaci?n exactamente a los 65 cae 10,3 puntos y la jubilaci?n anticipada se reduce 17,7 puntos.
El informe sostiene que el impacto total de la reforma -tanto el retraso de la jubilaci?n como sus costes en salud- ser? sustancialmente mayor de lo que aqu? expone porque su an?lisis se restringe a las cohortes nacidas entre 1948 y 1957, las ?nicas que ya han cumplido 67 a?os dentro del per?odo de observaci?n (hasta 2024). Estas cohortes solo han experimentado una parte del calendario de transici?n. De hecho, la de 1957, que es la m?s expuesta de las evaluadas, afronta un retraso de la edad legal de 14 meses, apenas algo m?s de la mitad del aumento total de dos a?os previsto.
Con todo, los efectos son ya visibles y de gran magnitud. El aumento progresivo de la edad de jubilaci?n y la consecuente ampliaci?n forzosa de la vida laboral est? agravando la brecha de g?nero en pensiones e implicando un elevado coste en salud que recae desproporcionadamente sobre los trabajadores de ocupaciones f?sicamente exigentes.
Reformas pendientes
Ante estas consecuencias, el autor sugiere "explorar dise?os alternativos -ajustes por densidad de cotizaci?n o v?as espec?ficas por ocupaci?n- que eleven la edad efectiva de jubilaci?n de forma m?s equitativa".Pero no est? en los planes del Gobierno acometer una reforma de ese tipo en estos momentos.
Lo que hizo la ?ltima reforma dise?ada por el exministro de Seguridad Social y actual gobernador del Banco de Espa?a, Jos? Luis Escriv?, fue precisamente endurecer las penalizaciones a la jubilaci?n anticipada y mejorar los incentivos a la demorada, de manera que la edad efectiva de jubilaci?n se ha ido ampliando hasta un r?cord de 65,5 a?os.
La legislaci?n ya permite a algunos sectores jubilarse antes, como la miner?a, personal de vuelo, trabajadores del mar, cuerpos policiales y de bomberos y, recientemente, los bomberos forestales. Pero no fue hasta 2025 cuando el departamento que ahora dirige Elma Saiz aprob? un nuevo procedimiento que facilita el acceso a la jubilaci?n anticipada para trabajadores que desempe?an actividades excepcionalmente penosas, t?xicas, peligrosas o insalubres.
Es decir, el Gobierno reconoce que, cuando una actividad presenta un exceso de mortalidad o de deterioro de la salud, puede justificarse una excepci?n al retraso general de la edad de jubilaci?n. Pero esa reforma no ampli? autom?ticamente el derecho a nuevos colectivos, sino que cre? un mecanismo para reconocerlos mediante coeficientes reductores de la edad de jubilaci?n. Y en pleno proceso de solicitud est?n ahora colectivos como los taxistas, las camareras de piso y los trabajadores del transporte o la construcci?n.
Hasta ahora, organismos como la AIReF hab?an analizado la reforma de las pensiones por su impacto sobre el gasto, la sostenibilidad del sistema y el retraso de la edad efectiva de jubilaci?n. Pero el estudio de Fedea incorpora por primera vez otra variable apenas presente en el debate p?blico: si trabajar m?s a?os puede tener consecuencias sobre la mortalidad de los trabajadores.

Hace 2 días
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