Los espa?oles viven una situaci?n econ?mica parad?jica. La actividad crece a un ritmo superior al que registran las grandes potencias occidentales y el empleo avanza tambi?n a ritmo de r?cord, con el mercado laboral absorbiendo cada vez m?s trabajadores. No es poco, teniendo en cuenta un panorma internacional inestable y marcado por conflictos b?licos como Ormuz o comerciales como la guerra arancelaria con Estados Unidos. Espa?a ha conseguido sortear estos problemas y su econom?a aceler? durante el segundo trimestre, con el producto interior bruto avanzando un 0,7%, una d?cima m?s que en el primer trimestre y un 2,7% con respecto al mismo per?odo de 2025.
Es un panorama que permite presumir de una salud de hierro a nivel macroecon?mico. La paradoja est? en que lo ciudadanos no puedan disfrutar con la mayor intensidad esta situaci?n porque el crecimiento de la econom?a trae dentro un regalo envenenado en forma de un aumento de precios que desbordan en muchas ocasiones su capacidad adquisitiva.
Ya el pasado mes de junio, los precios avanzaban a un ritmo del 3,2% impulsados en una gran medida por servicios como la hosteler?a o el alojamiento. Pero al final de este mes a?n aceleraron m?s y registran una subida del 3,5%, un nivel dif?cilmente asumible para muchos hogares. El Instituto Nacional de Estad?stica (INE)se?al? directamente al encarecimiento de los carburantes de automoci?n y la electricidad como impulsores de esta din?mica que hoy, con el inicio de la operaci?n salida y a lo largo de las pr?ximas semanas, notar?n en sus bolsillos muchos espa?oles que inician sus vacaciones repostando el coche.
En general, el comportamiento de los precios en Espa?a est? determinado por la evoluci?n de la crisis en Ormuz y los problemas del mercado energ?tico derivados del suministro de materias primas como el petr?leo o el gas. Pero tambi?n por el consumo de las propias familias. El consumo de los hogares absorbe la subida de precios; avanz? tambi?n un 0,7% trimestral y gener? m?s de la mitad del progreso de la econom?a.
El pasado 23 de julio, el Gobierno actualiz? su plan para reducir el impacto de esta crisis en los hogares con rebajas fiscales en carburantes, la eliminaci?n progresiva del impuesto a la producci?n el?ctrica y nuevas ayudas al transporte y la agricultura. Est? en vigor una reducci?n del impuesto especial de hidrocarburos durante los pr?ximos tres meses de 15 c?ntimos por litro en julio, 10 c?ntimos en agosto y 5 c?ntimos en septiembre. Pero ha desaparecido la rebaja del IVA de los carburantes al 10% que contemplaba el anterior decreto.
?Seguimos en un contexto internacional complejo, marcado por la guerra en Ir?n, cuya presi?n sobre los carburantes ha hecho que la inflaci?n en este mes de julio se eleve 3 d?cimas, al 3,5%. Siguen, sin embargo, en vigor, los descuentos a los carburantes en las gasolineras?, record? el ministerio dirigido por el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo.
Econom?a estima que las familias espa?olas mantienen una fuerte capacidad de ahorro y que, sin la pol?tica fiscal que ha promovido, la inflaci?n hubiera escalado al 4,3%. La retirada de ayudas decretada significa que los hogares sentir?n con mayor crudeza el impacto real de la marcha de la econom?a a partir de septiembre. Es una medida que se aplica progresivamente y a instancias de la Comisi?n Europea, que considera que es contraproducente de cara a frenar, precisamente, la inflaci?n, un problema que el Banco Central Europeo (BCE) pretende abordar en su pr?xima reuni?n de oto?o
Pero en cualquier caso, el esfuerzo de las familias espa?olas para seguir el ritmo que marca el crecimiento de precios es m?s que relevante. Como muestra, basta se?alar que Espa?a figura en los ?ltimos puestos de la UE en cuanto a capacidad para pagarse las vacaciones que ahora comienzan. Seg?n el ?ltimo informe de Eurostat renta y condiciones de vida, el 27,5 % de la poblaci?n de laUE de diecis?is a?os o m?s no pod?a permitirse una semana de vacaciones anuales fuera de casa.
Las mayores proporciones de personas que no pueden pagar las vacaciones anuales de una semana se registraron en Ruman?a (61,4 %), Grecia (46,6 %) y Bulgaria y Hungr?a (ambos 39,1 %). En Espa?a, esa proporci?n alcanza pr?cticamente a uno de cada tres hogares, un 32,2%, tres veces m?s que los pa?ses con rentas m?s pudientes como Luxemburgo o m?s del doble que en Holanda o Suecia.
La menor capacidad para financiar el gasto de vacaciones es un ejemplo de lo que lleva a los espa?oles a mirar con escepticismo un crecimiento econ?mico que no perciben. M?s de la mitad de los encuestados por Funcas ya indic? el a?o pasado, cuando se crec?a al mismo ritmo que hoy, que la situaci?n de la econom?a era peor que la antes de la pandemia, se?alando de manera casi un?nime a la p?rdida de poder adquisitivo de los salarios como motivo para no creer en el buen momento del pa?s. El 70% se?alaba el aumento de los impuestos y cuatro de cada diez declaraba dificultades para llegar a fin de mes. La lista de motivos de malestar tiene la vivienda en la primera posici?n.

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