La primera ministra de Japón, la ultraconservadora Sanae Takaichi, busca reforzar su liderazgo con la repentina convocatoria de unas elecciones generales anticipadas, apenas tres meses después de haberse convertido en la primera mujer en dirigir el Gobierno nipón. Takaichi, cuya popularidad se ha disparado tras asumir el cargo en octubre, ha anunciado este lunes en una comparecencia su intención de disolver el viernes la Cámara de Representantes, la de mayor peso político de la Dieta (el Parlamento bicameral nipón). Las elecciones se celebrarán el 8 de febrero, y la campaña oficial comenzaría el 27 de enero.
Con el movimiento, habitual en el juego político japonés, la dirigente pretende transformar el apoyo de la ciudadanía a su liderazgo, que la semana pasada rebasaba el 78% en los sondeos, en una mayoría parlamentaria más sólida para la formación que dirige, el Partido Liberal Democrático (PLD), que gobierna actualmente en coalición, y sin una mayoría clara en ninguna de las dos cámaras.
“Me juego mi futuro político como primera ministra en estas elecciones. Quiero que el público juzgue directamente si me confía la gestión de la nación”, ha declarado Takaichi en una rueda de prensa, según recoge Reuters. La primera ministra tomó la batuta de mando en octubre sin que mediaran unas elecciones, después de que su predecesor y compañero de filas, Shigeru Ishiba, decidiera abandonar el Ejecutivo tras poco más de un año. Para su investidura, el PLD rompió con su tradicional socio, el minoritario Komeito, y fraguó una nueva alianza en el Partido de la Innovación, de centro-derecha.
En los últimos comicios en Japón, celebrados en julio del año pasado para renovar una parte de la Cámara alta, el PLD, que ha gobernado el país casi sin interrupciones desde mediados del siglo pasado, sufrió una considerable dentellada en las urnas. El mapa político se escoró hacia la derecha, en gran medida por un voto de descontento entre los jóvenes, que fue a parar a partidos pequeños de sesgo populista y ecos trumpianos, que reclaman recortes de impuestos, cuestionan el estado actual de las cosas, recelan de los partidos tradicionales, y convencen con los cantos de sirena sobre la grandeza del pasado. En algunos casos defienden discursos abiertamente xenófobos y contrarios a las políticas de género. Aquellos comicios estuvieron protagonizados por el elevado coste de la vida, las cuestiones migratorias y la forma de afrontar la negociación de aranceles estadounidenses.
El anterior primer ministro, Shigeru Ishiba, anunció su dimisión tras esa última derrota. Takaichi ―representante del ala dura del conservador PLD, de corte nacionalista, defensora de los valores tradicionales, admiradora de la histórica premier británica, Margaret Thatcher, la dama de hierro, y defensora de un Japón con mayor empaque militar ante un entorno incierto en el Indo-Pacífico―fue, de hecho, la respuesta del partido gobernante ante un electorado en fase de derechización.
En su primera semana en el cargo, Takaichi ya anunció la necesidad de incrementar el presupuesto en Defensa; también recibió con honores a Donald Trump, presidente de Estados Unidos, y principal aliado. En su tercera semana, montó un incendio diplomático con Pekín al sugerir que un intento chino de bloquear o apoderarse de Taiwán podría suponer “una amenaza existencial” para su país, lo que justificaría el despliegue de las Fuerzas de Autodefensa japonesas (el Ejército nipón).
China montó en cólera y ha replicado con declaraciones contundentes, además de una nueva ronda de controles a la exportación de recursos críticos, incluidas las tierras raras. El choque, que bebe de recelos históricos anclados en las guerras sinojaponesas, no parece pasarle factura a la primera ministra. Al contrario.
Heavy metal
A su creciente popularidad ha contribuido, además, su capacidad para moldear su imagen. La semana pasada, Takaichi, que es conocida por haber tocado la batería en una banda de heavy metal en su juventud, montó un dueto a los tambores con el presidente surcoreano, Lee jae-Myung, para simbolizar el acompasamiento de ambos países.
Las últimas elecciones a la Cámara baja se celebraron en octubre de 2024, y en ellas su predecesor, Ishiba, ya sintió cómo la mayoría de su partido quedaba laminada. El mandato de los legisladores es de cuatro años, a menos que el hemiciclo se disuelva de forma anticipada. Con la nueva convocatoria, Takaichi busca revertir la espiral descendente de su formación, reforzar el mandato de su Gabinete, profundizar en lo que ella llama una postura fiscal “responsable pero agresiva”, y establecer un nuevo marco de la coalición gobernante.
La coalición gobernante tendrá en frente un nuevo bloque formado por el progresista Partido Constitucional Democrático (PCD), la mayor formación opositora, y Komeito, antiguo aliado del PLD; ambos acordaron el jueves formar una alianza, que sería la mayor fuerza de oposición.
Estos partidos han criticado el plan de Takaichi de convocar elecciones anticipadas, diciendo que está anteponiendo consideraciones políticas a la promulgación parlamentaria del presupuesto inicial para el año fiscal 2026 que comienza en abril, a pesar de su promesa de priorizar la implementación de políticas.

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