Las otras elecciones

Hace 7 horas 1

Hay otras elecciones en el 2026, solo que tendrán lugar fuera de España. Pero hasta las alejadas de nuestra fronteras pueden repercutir más que nuestras autonómicas en la escena política. Dos estados federados del Este alemán verán gobernar por primera vez a los alternativos de la AfD, mientras Berlín queda para la izquierda extrema, así que el país pivote de Europa, el que más empeño ha mostrado desde 1945 en evitarlo, verá cómo se alza la barrera a cohabitar con los nuevos extremistas a partir de septiembre.

A los partidos les da pereza tomar nota de elecciones que no sean las suyas, hay motivo.

Lo menos exportable de los países es su idiosincrasia, como los lazos de lealtad política y rechazo de la gente del país; luego está la alquimia de cada sistema electoral al filtrar los resultados en urnas. Pero la tónica predominante es clara, gana el populismo conservador.

Votaciones muy alejadas pueden influir más en España que las autonómicas

No así en el Brasil de Lula en octubre, tampoco por el Congreso estadounidense, donde el dominio demócrata desde noviembre buscará el impeachment de Trump, en paralelo con lo que la oposición demanda para Sánchez.

En abril, las presidenciales de Hungría abren la lista: es la alianza militar donde participamos como nunca en misiones de riesgo y armamento la que libraría de su veto nacional a la UE para actuar en la retaguardia de la guerra ucraniana. Pero, de perderlas Orban, será a manos de un dirigente de la otra derecha, la moderada. En mayo, la Escocia oficial, independentista y de izquierdas, verá cómo su némesis, el populista inglés de Farage sea el otro partido más votado, un amargo aviso a los soberanistas hispanos que se resistan a militar en las filas de la antiinmigración.

No hay que descartar que los comicios andaluces se vean solapados en mayo con las presidenciales de Francia, adelantadas si Macron dimite en el caos francés tras perder al cuarto primer ministro en dos años. El mejor situado para frenar al Frente antiislámico no será otro que un candidato del centro derecha. De ocurrir la fatal coincidencia, con nuestros presupuestos aún sin aprobar, no habría suficientes Pirineos que aíslen del clima de ominosa derrota a la Moncloa, asemejada a un gobierno en funciones, terminal.

Desde el 2025, los partidos extremos figuran en cabeza de la intención de voto en Francia, Alemania y el Reino Unido, los estados influyentes. Sus gobernantes puntúan demasiado bajo en la estima popular, no pasan los presupuestos, o no tienen amarrado el voto de sus parlamentos. Sumadas todas ellas, bien podría ser que estas elecciones encuadren mejor el futuro que nuestros comicios domésticos, y lo precipiten.

Leer el artículo completo