Lecornu aprobará por decreto los presupuestos de Francia pese a que prometió no hacerlo

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El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ha aceptado este lunes por la tarde la realidad que ya tuvieron que asumir sus predecesores: es imposible ahora mismo aprobar un presupuesto en Francia sin recurrir a un decreto. Su intención de dialogar y consensuar unas cuentas que fueran ratificadas por una mayoría del Parlamento han llegado al final de su recorrido. “Para cumplir con mi palabra habría que empecinarse y (…) se acabaría diciendo que soy testarudo, y no quiero en absoluto tener el ego mal situado ni ser fuente de desorden", señaló antes de anunciar el recurso que aplicará.

La medida se aplicará el martes y pondrá fin, presumiblemente, a meses de discusiones, mociones de censura y un Gobierno contra las cuerdas. “Hemos decidido, debo decirlo a título personal, con una cierta forma de pesar y un poco de amargura, comprometer la responsabilidad del Gobierno, lo que haré mañana sobre la parte de ingresos del proyecto de ley de finanzas”, confirmó el lunes el primer ministro desde el Elíseo.

Lecornu ha tenido que hacer equilibrismos financieros para contentar a casi todo el mundo. El viernes presentó un nuevo paquete de medidas sociales para tranquilizar a los socialistas y asegurarse de que no votarían a favor de las mociones de censura que pueden convocarse por los partidos cada vez que se activa el artículo 49.3 de la Constitución (para la aprobación por decreto de iniciativas parlamentarias). La izquierda de La Francia Insumisa (LFI) y el ultraderechista Reagrupamiento Nacional (RN) ya han anunciado que depositarán sendas mociones en el Parlamento.

Los presupuestos de 2026 no se pudieron aprobar a finales del pasado año, cuando debería haberse hecho, según el plazo establecido. El Ejecutivo optó a mediados de diciembre por recurrir a una ley especial para alcanzar una suerte de prórroga presupuestaria, pero insistiendo en que quería volver a intentar el debate en enero. No ha sido posible.

Lecornu anunció el viernes —y lo ha confirmado este lunes— que una de las condiciones imprescindibles para las cuentas públicas de este año es que el déficit no supere el 5% del PIB para cumplir el compromiso contraído con sus socios europeos de reducirlo al 3% como máximo en 2029. En 2025, las primeras anticipaciones apuntan a que el déficit fue del 5,4% del PIB, después de que en 2024 se hubiera disparado hasta el 5,8%.

El presidente de la República, Emmanuel Macron, gran valedor de Lecornu, valoró el trabajo del jefe del Gobierno y consideró el lunes en el Consejo de Ministros que el proyecto presupuestario de “consenso” propuesto para 2026 garantiza la “estabilidad” y “permite al país avanzar”, según informó la portavoz del Gobierno.

El Ejecutivo se ha enfrentado a la sistemática oposición de los dos extremos del Parlamento: La Francia Insumisa (LFI) y el Reagrupamiento Nacional (RN). Esto es, sin embargo, algo con lo que ya contaba el primer ministro cuando se propuso llegar a un acuerdo. Ahora, sin embargo, Lecornu cree que se ha agotado el tiempo y que el resto de partidos también prefiere que se recurra a la vía del decreto. “Les recuerdo que el abandono del 49.3 era reclamado por las fuerzas políticas en la Asamblea Nacional. Y pueden ver claramente que estas posturas están evolucionando desde hace algunos días, simplemente porque todo el mundo llega también a la conclusión de que nos dirigimos hacia un callejón sin salida”, ha asegurado. Lecornu deberá ahora confiar en que no prospere ninguna de las mociones de censura que se votarán en los próximos días.

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