Los dilemas de Vox

Hace 1 día 1

Las cosas han cambiado para el PP tras los resultados obtenidos este domingo en las elecciones de Castilla y León. No es casual que el PP exhiba ahora una mayor autonomía al considerar que ha logrado despegarse de Vox, lo que le permite retomar con más autoridad las negociaciones de investidura en Extremadura y Aragón e iniciar las de Castilla y León.

A Alberto Núñez Feióo le ha ido mejor en estos últimos comicios, criticando a la extrema derecha que copiando sus postulados y ahora tiene prisa por cerrar unos acuerdos que no deberían dilatarse más allá de Semana Santa. El calendario aprieta sobre todo para María Guardiola, en Extremadura, que tiene como límite el 4 de mayo para ser investida. De no llegar a un acuerdo, los extremeños volverán a votar, pero Vox sigue sin querer hablar de fechas. Eso sí, ambas formaciones parecen haberse puesto de acuerdo en un punto: que los pactos que se suscriban, cuando sea, deben ser a largo plazo.

Feijóo conversa con Abascal en el patio del Congreso de los Diputados.

Feijóo conversa con Abascal en el patio del Congreso de los Diputados.Jesús Hellín - Europa Press / Europa Press

El partido no encuentra perfiles para incorporar a los gobiernos autonómicos

Feijóo ya no disimula su enfado con Santiago Abascal por el bloqueo que ha practicado en la formación de los gobiernos autonómicos. Convocó elecciones anticipadas para poner contra las cuerdas al PSOE y ahora se encuentra con tres administraciones autonómicas en riesgo de parálisis. Ya está bien, se han acabado las excusas, le ha venido a decir esta semana al líder de Vox, instándole a cerrar unas negociaciones que se están convirtiendo en un verdadero infierno en estas comunidades.

Pero ¿cuál es el verdadero problema que tiene Vox para pactar gobiernos autonómicos con el PP? Podría pensarse que se trata solo de una cuestión programática o un intento de erosionar a los populares. En cierto modo es así. Vox se siente más cómodo en la crítica y en la oposición que participando activamente de la gestión. Gobernar desgasta. Sin embargo, las dificultades que tiene el partido de Abascal son también más profundas: la formación tiene problemas para encontrar cuadros que puedan incorporarse a los gobiernos autonómicos si quiere formar parte de ellos, como él mismo deslizó esta semana.

No es algo ajeno a las formaciones políticas que crecen con rapidez: el incremento de votos suele ir por delante de la consolidación orgánica y desborda su capacidad para generar dirigentes preparados. Le ocurrió a Podemos y a Ciudadanos –ya casi finiquitado– y empieza a sucederle también a Aliança Catalana, que busca candidatos de cara a ganar terreno en las elecciones municipales del próximo año. El riesgo de que acaben aterrizando oportunistas y paracaidistas es muy elevado, con las consecuencias que ello suele tener cuando toca pasar de la consigna a la gestión del día a día.

Tampoco ayuda el hiperliderazgo de Abascal. Un excesivo control que contribuye a limitar la autonomía de los cuadros regionales y refuerza la percepción de que Vox funciona a veces más como un movimiento personal que como un partido con una estructura orgánica consolidada.

Silvia Angulo Valdearenas

Silvia Angulo Valdearenas (Esplugues de Llobregat, 1973) es redactora jefa de Política en La Vanguardia. Licenciada en Historia y Periodismo y máster en Ciudad y Urbanismo. Entre 1998 y 2021 fue redactora y jefa de sección en local.

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