Los planes de Florentino para inyectar hasta 300 millones anuales al Real Madrid

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El Real Madrid acaba de cerrar el mejor ejercicio económico de toda su historia y, probablemente, uno de los más importantes jamás registrados por una entidad deportiva. Las cuentas correspondientes a la temporada 2025-2026 arrojan 1.221 millones de euros de ingresos de explotación, un 3,1% más que el ejercicio anterior, consolidando al club blanco como la organización deportiva con mayor facturación del planeta y convirtiéndolo en la primera institución del sector capaz de superar de forma recurrente la barrera de los 1.200 millones de euros. El resultado de explotación (EBITDA) alcanzó igualmente un máximo histórico de 287 millones, mientras que el beneficio neto fue de 26 millones, el patrimonio neto ascendió hasta 620 millones y la tesorería disponible superó los 180 millones. Todo ello con una deuda financiera ordinaria prácticamente inexistente, ya que el grueso del endeudamiento corresponde exclusivamente a la NBA de la remodelación del estadio Santiago Bernabéu, que se financia fuera de balance y con tipos de interés fijos muy reducidos.

El crecimiento económico del Real Madrid durante la última década responde en parte a los éxitos deportivos, pero también a una transformación profunda de su modelo de negocio. No en vano, hace apenas quince años, la mayor parte de sus ingresos dependían del éxito deportivo, de los derechos audiovisuales y de la explotación tradicional del estadio. En cambio, hoy la estructura es mucho más diversificada. El área comercial y de patrocinio genera 539 millones de euros anuales, mientras que el nuevo Bernabéu aporta ya alrededor de 363 millones, prácticamente el 30% de toda la facturación del club, gracias a los nuevos asientos y tribunas VIP, la celebración de eventos, las nuevas áreas de restauración, la renovación de la tienda oficial del club y nuevas actividades comerciales que permiten monetizar el recinto durante los 365 días del año. La estrategia seguida por Florentino Pérez consistió, en esencia, en convertir activos infrautilizados en activos capaces de producir flujos recurrentes de caja con independencia del calendario deportivo. El resultado es que el estadio factura hoy el doble que antes de la reforma - y esta cifra no para de incrementarse.

Es precisamente en esa lógica donde debe entenderse el proyecto Madrid Innovation District, cuya tramitación urbanística ha recibido esta semana un impulso decisivo con la aprobación inicial por parte del Ayuntamiento de Madrid de la modificación puntual del Plan General. La actuación afecta a una parcela de 85 hectáreas, equivalente aproximadamente a la superficie del parque del Retiro, situada junto a la Ciudad Real Madrid en Valdebebas y propiedad íntegra del club blanco. Hasta ahora esos terrenos estaban reservados prácticamente para uso deportivo privado. La modificación permitirá incorporar usos terciarios, docentes, científicos, tecnológicos y de innovación, además de elevar la edificabilidad máxima hasta 532.000 metros cuadrados, aproximadamente 170.000 metros cuadrados más de los permitidos por la normativa vigente.

Las cifras del proyecto, adelantado en 2025 por quien firma estas líneas en LD, reflejan la magnitud de la operación. La inversión prevista supera los 2.000 millones de euros y las estimaciones manejadas por el Ayuntamiento apuntan a un impacto económico permanente de 1.213 millones de euros anuales sobre el PIB madrileño, además de la creación de 23.800 empleos de alta cualificación vinculados principalmente a actividades tecnológicas, científicas, sanitarias y educativas. Como parte del desarrollo, el consistorio recibirá además más de 200.000 metros cuadrados de suelo, de los cuales alrededor de 166.000 metros cuadrados se destinarán a ampliar el Bosque Metropolitano mediante un nuevo parque lineal, mientras que el resto albergará equipamientos públicos relacionados con la innovación.

La cuestión realmente relevante para el Real Madrid no reside, sin embargo, en el impacto agregado del que se beneficiará la economía nacional y local, sino en la rentabilidad que puede obtener el propio club como propietario del suelo. Existen esencialmente tres modelos de explotación:

  1. El primero consistiría en vender parcelas urbanizadas a distintos promotores privados, obteniendo importantes plusvalías extraordinarias pero renunciando a los ingresos futuros.
  2. El segundo pasaría por conservar la propiedad del suelo y otorgar derechos de superficie a largo plazo, un esquema muy utilizado en grandes operaciones urbanísticas porque garantiza ingresos recurrentes durante varias décadas.
  3. El tercero, y previsiblemente el más rentable, consistiría en desarrollar directamente una parte significativa de los edificios —ya sea en solitario o mediante alianzas con fondos de inversión especializados— para mantenerlos posteriormente en cartera y explotar los alquileres.

Este último escenario permite realizar algunas estimaciones razonables utilizando referencias del mercado inmobiliario madrileño. Los edificios de oficinas de máxima calidad (prime) situados en las principales zonas empresariales de Madrid suelen ofrecer rentabilidades estabilizadas próximas al 5% anual. Si el Real Madrid terminara reteniendo activos inmobiliarios valorados entre 3.000 y 4.000 millones de euros, una cifra compatible con un desarrollo de estas dimensiones una vez finalizado y plenamente ocupado, las rentas recurrentes podrían situarse aproximadamente entre 150 y 200 millones de euros anuales. En un escenario más ambicioso, con una cartera patrimonial próxima a 5.000 millones, los ingresos podrían aproximarse incluso a los 250 o 300 millones anuales. En términos comparativos, ello equivaldría a incrementar entre un 12% y un 25% la facturación actual del club sin necesidad de vender un solo asiento adicional en el estadio ni depender del resultado deportivo de cada temporada.

Desde una perspectiva estrictamente patrimonial, la operación resulta incluso más relevante que los ingresos corrientes que pueda generar. La modificación urbanística transforma un suelo cuyo aprovechamiento estaba prácticamente limitado al uso deportivo en uno de los mayores desarrollos terciarios del norte de Madrid, multiplicando de forma muy significativa su valor económico. Si el club mantiene una participación relevante en los inmuebles resultantes, el Madrid Innovation District podría convertirse, junto con el Santiago Bernabéu, en el principal activo generador de riqueza del Real Madrid durante las próximas décadas y consolidar un modelo empresarial cada vez menos dependiente del negocio futbolístico tradicional y cada vez más apoyado en la explotación de grandes activos inmobiliarios de alto valor añadido.

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