La realeza europea ha dado varios pilotos de coches de carreras y veleros. Pero solo Tailandia cuenta con un monarca, Rama X, dado a pilotar su propio Boeing 737 en sus viajes oficiales, con la reina consorte, Suthida, en el papel de copiloto. Esta semana, los reyes de Tailandia han vuelto a sorprender al mundo en su viaje oficial de tres días a Laos, que concluye este miércoles.
Un vídeo difundido por las autoridades tailandesas muestra al rey Maha Vajiralongkorn -su nombre real- al mando de la aeronave de pasajeros, durante su aterrizaje en la capital, Vientián. A su lado, la reina consorte ejerce de copiloto. Suthida, que fue azafata en Thai Airways, cuenta con licencia para pilotar aviones de pequeñas dimensiones. No es el caso del Boeing 737-800 en cuestión, apto para 189 pasajeros, antes de su reconfiguración en avión de Estado.
La visita a Laos de Rama X llega décadas después de la que hizo su padre, Rama IX, en 1994. Más allá de la recepción oficial, por parte del presidente de Laos, Thongloun Sisoulith, el rey de Tailandia visitó el proyectó de cooperación agrícola que su progenitor lanzó 32 años atrás.
Los años transcurridos llaman la atención, teniendo en cuenta la afinidad cultural y lingüística entre Laos y Tailandia (sobre todo el Nordeste). “Me siento como en casa”, habría exclamado Rama X. Debería sorprender menos que el destino elegido sea la República Democrática Popular de Laos, en lugar de las dos monarquías vecinas.
En estas últimas, Camboya y Malasia, el papel del rey es meramente ceremonial, a diferencia del enorme ascendente político y económico de la casa real siamesa. En Malasia, además, la corona es rotatoria y pasa a un sultán distinto cada cinco años.
Mientras que el roce con el rey de Camboya, Norodom Sihamoni, de su misma generación (72-73 años), es casi tan difícil como lo fuera en tiempo de sus padres, Rama IX y Norodom Sihanouk. Los litigios políticos y territoriales no solo se mantienen, sino que volvieron a desbordarse el año pasado.
Thai Airways le llevó a Pekín
Rama X solo ha viajado oficialmente a Bután, China y Laos durante su reinado
Aunque Rama IX falleció en 2016, no fue hasta el año pasado cuando su sucesor, Rama X, realizó su primer viaje oficial como jefe de Estado. Su primer destino, también al mando del Boeing 737, fue el pequeño reino de Bután, igualmente budista. Los reyes de Bután, Jitme Khesar y Jetsun Pema, observaron con la aprensión dibujada en el rostro, el despegue de Rama X y la reina Suthida, desde el aeropuerto de Paro, encajado entre montañas y uno de los más peligrosos de Asia. No hay imágenes del aterrizaje, todavía más arriesgado.

Los reyes de Bután devolvieron la visita en diciembre pasado, cuando participaron en una ceremonia en memoria de la reina madre Sirikit, fallecida en Bangkok pocos meses antes. Cabe decir que Jitme Khesar conoce bien la capital tailandesa -uno de los pocos destinos de Drukair, su aerolínea de bandera- que además acoge una de sus escasas embajadas.
Un mes antes, en noviembre, los reyes de Tailandia hicieron su segundo viaje oficial, con Pekín como destino, donde los recibió el presidente Xi Jinping. Era la primera vez que un rey de Tailandia pisaba China y los medios locales se inclinaron ante la pareja real. Singularmente ante la reina Suthida, cuya belleza fue celebrada y puesta en relación con sus raíces chinas, por lo menos por parte materna. Eso sí, para viajar a Pekín -un trayecto de casi cinco horas- se dejaron llevar en un vuelo especial de Thai Airways.
(Arriba, vídeo del despegue de Rama X en el aeropuerto de Paro, Bután, en el que fue su primer viaje oficial al extranjero, en abril del año pasado).

Jordi Joan Baños (Sabadell, 1971) es corresponsal de La Vanguardia en Bangkok. Previamente ha sido corresponsal del diario en Lisboa, Nueva Delhi y Estambul.

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