María de Dinamarca, reina en el corazón de Tasmania, vuelve a su tierra natal

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La visita oficial de los reyes Federico X y María de Dinamarca a Australia ha culminado este jueves con su visita a la ciudad de Hobart, en la isla de Tasmania, un escenario que reviste un significado singular desde el punto de vista personal. Para María de Dinamarca, nacida en esta ciudad en 1972, la jornada ha supuesto un regreso a sus orígenes por primera vez como reina en una visita oficial a Australia junto a su marido, al que conoció también en ese país durante los Juegos Olímpicos del 2000.

La estancia en Hobart, ciudad natal de la reina, pone fin a una gira de seis días por Australia que ha combinado actos oficiales, encuentros culturales y contactos económicos en distintos puntos del país, desde el Territorio del Norte hasta Canberra y Melbourne. Este viaje, el primero que los monarcas realizan tras su proclamación en el 2024, ha tenido como objetivo reforzar los vínculos bilaterales entre Dinamarca y Australia, con especial énfasis en la sostenibilidad, la innovación tecnológica y la cooperación empresarial.

La reina María de Dinamarca saluda a ciudadanos durante una visita al paseo marítimo de Hobart este jueves.

La reina María de Dinamarca saluda a ciudadanos durante una visita al paseo marítimo de Hobart este jueves.Getty Images

La llegada a Hobart se ha desarrollado conforme al protocolo de una visita de Estado, con una recepción oficial en la residencia del gobernador de Tasmania y la participación en una ceremonia de bienvenida que ha incluido elementos de la tradición aborigen. A lo largo de la jornada, los soberanos han mantenido encuentros con autoridades locales y representantes institucionales, en un contexto que ha conjugado la solemnidad diplomática con un notable componente emocional, especialmente visible en el caso de la reina danesa.

La agenda de la visita ha estado marcada por un claro enfoque medioambiental. Los reyes han participado en actividades relacionadas con la protección de los ecosistemas marinos, como su visita a la reserva de Alum Cliffs, donde han conocido los efectos del cambio climático sobre los bosques de algas y otras especies. La visita a la reserva ha dejado una curiosa imagen con María sujetando una langosta viva junto a un sorprendido Federico. 

La reina María y el rey Federico X de Dinamarca depositan una amapola en el Libro de Honor durante una visita al Monumento Conmemorativo de Guerra Australiana en Canberra. 

La reina María y el rey Federico X de Dinamarca depositan una amapola en el Libro de Honor durante una visita al Monumento Conmemorativo de Guerra Australiana en Canberra. EFE

También han recorrido el río Derwent a bordo de una embarcación científica, en un itinerario que ha permitido a María contemplar lugares vinculados a su infancia, como el entorno de Taroona, donde cursó sus estudios. 

El componente económico y tecnológico también ha tenido un papel destacado. Durante su visita al astillero Incat, los monarcas han inaugurado una placa conmemorativa vinculada a la construcción de ferris eléctricos destinados a Dinamarca, un proyecto que simboliza la cooperación entre ambos países en el ámbito de la transición energética. 

La reina María de Dinamarca y el rey Federico X de Dinamarca saludan a ciudadanos durante una visita al paseo marítimo de Hobart este jueves. 

La reina María de Dinamarca y el rey Federico X de Dinamarca saludan a ciudadanos durante una visita al paseo marítimo de Hobart este jueves. Getty Images

Más allá de los actos oficiales, la presencia de los reyes ha suscitado una notable respuesta popular. La imágenes muestran a decenas de ciudadanos congregados en el paseo marítimo de Hobart para saludar a la pareja, en una muestra de cercanía que refleja el vínculo especial con la reina. Esta dimensión humana ha sido uno de los rasgos distintivos de la visita, en la que la figura de María ha actuado como nexo entre ambas naciones.

La etapa en Tasmania ha incluido también actividades culturales, como la visita al Museo de Arte Antiguo y Nuevo (MONA), subrayando el papel de la cultura como instrumento de diplomacia contemporánea. En conjunto, la gira ha proyectado una imagen de la monarquía danesa alineada con los valores de sostenibilidad, innovación y apertura internacional.

El rey Federico X y la reina María de Dinamarca llegan para una ceremonia tradicional de purificación con humo en un acto de bienvenida a Melbourne. 

El rey Federico X y la reina María de Dinamarca llegan para una ceremonia tradicional de purificación con humo en un acto de bienvenida a Melbourne. via REUTERS

Con su paso por Hobart, los reyes de Dinamarca han cerrado una visita para el recuerdo. El matrimonio aterrizó la tarde del sábado en el aeropuerto de Ayers Rock, donde fue recibida por autoridades locales antes de dirigirse al centro cultural del parque nacional. Su primera parada fue el parque nacional de Uluru-Kata Tjuta, en el Territorio del Norte, que para muchos es el corazón espiritual del país. La elección de Uluru para abrir la gira no fue casual. Este enclave sagrado para las comunidades indígenas australianas ya fue escenario de históricas visitas reales, como la de Diana de Gales y el entonces príncipe Carlos en 1983, y posteriormente la de los príncipes Guillermo y Catalina.

Un día antes de la visita, la casa real publicó en Instagram unas imágenes románticas del matrimonio para subrayar precisamente esa historia de conexión con el territorio. Con una estética deliberadamente nostálgica, las fotografías evocaban los comienzos de la pareja y preparaban el terreno para un viaje que, en muchos sentidos, cierra un círculo. La relación de los monarcas atravesó un momento de gran atención mediática en 2023, cuando la revista Lecturas publicó unas fotografías del entonces príncipe heredero paseando por Madrid con Genoveva Casanova durante un viaje privado.

El rey Federico X y la reina María participan en la inauguración de la conferencia empresarial «Colaborando para un futuro verde, seguro y sostenible» en Melbourne, Australia. 

El rey Federico X y la reina María participan en la inauguración de la conferencia empresarial «Colaborando para un futuro verde, seguro y sostenible» en Melbourne, Australia. Ida Marie Odgaard / Reuters

Las imágenes generaron numerosas especulaciones en la prensa internacional, mientras Casanova negó cualquier relación sentimental y la casa real danesa optó por no hacer comentarios. Meses después, el 14 de enero del 2024, durante la proclamación de Federico X tras la abdicación de la reina Margarita II, la pareja apareció junta en el balcón del palacio de Christiansborg y selló el momento con un beso.

Este viaje a Australia de María ha significado el regreso de una reina a su tierra natal acompañada por el hombre al que conoció allí hace ya más de dos décadas. Y, al mismo tiempo, una oportunidad para que Dinamarca proyecte su diplomacia y su influencia económica en la región del Indo-Pacífico.

Federico X  y la reina María de Dinamarca posan para las fotografías frente a Ayers Rock en el Centro Cultural del Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta en Uluru. 

Federico X  y la reina María de Dinamarca posan para las fotografías frente a Ayers Rock en el Centro Cultural del Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta en Uluru. DAVID GRAY / AFP

Además de sus viajes oficiales, la reina danesa mantiene una relación constante con Australia a través de visitas privadas, especialmente a Tasmania, la región que la vio nacer. En varias ocasiones ha regresado de forma discreta para pasar tiempo con su padre, John Donaldson, y con sus hermanas, y también para asistir a acontecimientos familiares. 

En octubre del 2024, por ejemplo, viajó a Hobart para acudir a la boda de una sobrina, mientras que en febrero del 2025 fue vista paseando por el popular Salamanca Market durante unas vacaciones familiares con Federico y tres de sus hijos. Estas escapadas suelen mantenerse fuera de la agenda oficial y reflejan el fuerte vínculo personal que la monarca conserva con su país natal, incluso después de más de dos décadas viviendo en Dinamarca.

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