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Ceuta, que se vio ayer desbordada tras la entrada de hasta 60.000 jóvenes migrantes con la permisividad de Marruecos, está recuperando, poco a poco, la normalidad en sus calles. Aunque aún son centenares los marroquíes que deambulan por sus calles tras pasar una segunda noche a la intemperie, son más los que siguen emprendiendo el camino de vuelta a su país, por el mismo lugar por el que entraron entre cánticos: el espigón fronterizo de El Tarajal, donde se ha comenzado a instalar unas barreras de contención -de 500 metros de longitud- para disuadir más llegadas.
Ahora, que la ciudad autónoma empieza a levantar las persianas de sus comercios, sobrevuela la pregunta de si esta crisis, que suma al menos 67 fallecidos, se pudo haber evitado, con el foco puesto en si los servicios de inteligencia e información no se percataron de que miles de marroquíes, procedentes de varias ciudades del país, se acercaban a la frontera en busca del momento oportuno para dar el salto a España.
Grande-Marlaska reafirma que Marruecos no solo no es una amenaza, sino que es un “socio auténticamente fiable”
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha sido claro en una rueda de prensa que ha ofrecido esta mañana en la sede de la Delegación del Gobierno de Ceuta, tras reunirse con mandos policiales al frente del operativo. “No, no hay ningún informe al respecto de la situación acontecida”, ha asegurado el titular de Interior tras ser preguntado sobre si los servicios secretos advirtieron de que el asalto masivo se podía producir.
En el Gobierno se extiende la idea de que la crisis se podría haber minimizado si se hubiese contado con información del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) que, al menos, no llegó al Ministerio del Interior, quien tiene las competencias en la custodia de fronteras. “Nos pilló por sorpresa”, admiten fuentes gubernamentales, que explican que Interior, a principios de semana, estaba centrado en los incendios que azotaban el centro de la península.
Las mismas fuentes remiten a que el lunes, en un directo con La Sexta, a Grande-Marlaska le preguntaron por la situación en Ceuta, que hasta el momento se limitaba a la continua llegada de inmigrantes a nado, animados por una reciente sentencia del Tribunal Supremo que determinó que no se permiten las devoluciones en caliente a los inmigrantes interceptados en el mar. Hasta ahí, se trataba de un repunte migratorio con una clara repercusión en el saturado sistema de acogida de Ceuta.
Fue el jueves al mediodía cuando la situación da un salto cualitativo, con cientos de personas entrando a nado, pero también a pie, en la ciudad autónoma, mientras que los gendarmes marroquíes miraban hacia otro lado. El Gobierno, no obstante, mantiene públicamente que Marruecos ha colaborado en todo momento. De hecho, Grande-Marlaska se ha vuelto a deshacer en halagos hacia el país vecino, afirmando que Rabat no solo no es una amenaza, sino que es un “socio auténticamente fiable”.
Fuentes policiales ponen esta afirmación en cuarentena. Un mando de la Guardia Civil no tiene dudas de que la llegada de autobuses a Fnideq (Castillejos) fue detectada por las autoridades marroquíes antes de que decidiesen ponerse de perfil ante la entrada masiva, que este sábado el ministro del Interior ha elevado hasta 60.000 personas. “¿Si Marruecos es un socio fiable, ¿por qué no compartió esa información con España?”, se preguntan las mismas fuentes, que creen que con esos datos el Gobierno podría haberse anticipado a la crisis, reduciendo su impacto.

Joaquín Vera
Periodista especializado en información de Interior, Seguridad y Terrorismo
Redactor de la sección de Política de La Vanguardia. A cargo de la información de Interior y Defensa, con el foco en la Seguridad y el Terrorismo

Hace 11 horas
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