Actualizado Mi?rcoles, 10 junio 2026 - 16:48
El canciller alem?n, Friedrich Merz, certific? este mi?rcoles en la Feria Internacional Aeroespacial ILA de Berl?n el final del mayor proyecto de defensa europea de las ?ltimas d?cadas. Alemania y Francia han decidido abandonar el desarrollo conjunto del futuro caza de sexta generaci?n FCAS (Future Combat Air System) y sustituirlo por una cooperaci?n m?s limitada centrada en redes de datos militares y software de combate.
La decisi?n pone fin a casi una d?cada de esfuerzos para construir un avi?n que deb?a convertirse en el s?mbolo de la autonom?a estrat?gica europea y reemplazar a partir de 2040 a los Eurofighter alemanes y a los Rafale franceses. Lanzado en 2017 por Angela Merkel y Emmanuel Macron, el programa acab? naufragando por los desacuerdos entre los dos gigantes industriales encargados de desarrollarlo: Airbus, que representaba los intereses alemanes y espa?oles, y la francesa Dassault Aviation.
Durante la inauguraci?n de la feria aeron?utica de Berl?n, Merz anunci? que ambos gobiernos presentar?n en julio una nueva iniciativa franco-alemana centrada en la denominada combat cloud, una red digital destinada a conectar aviones, drones, sat?lites, sensores y sistemas de armas en tiempo real. Seg?n el canciller, los ministros de Defensa de ambos pa?ses concretar?n el proyecto durante la pr?xima reuni?n intergubernamental franco-alemana.
La f?rmula permite salvar una parte del programa original, pero supone en la pr?ctica el abandono del elemento central: el avi?n de combate tripulado que deb?a convertirse en el gran proyecto industrial militar europeo del siglo XXI.
Detr?s del fracaso se encuentra una disputa industrial que ni Berl?n ni Par?s han conseguido resolver. Durante a?os, Dassault defendi? un papel dominante en el dise?o del aparato, mientras Airbus reclamaba un reparto m?s equilibrado de responsabilidades, tecnolog?a y propiedad intelectual. A ello se sumaban diferencias estrat?gicas de fondo: Francia quer?a un avi?n capaz de operar desde portaaviones y desempe?ar funciones vinculadas a su disuasi?n nuclear, mientras Alemania persegu?a unas capacidades distintas para la Luftwaffe.
El desenlace se produjo tras una conversaci?n mantenida la semana pasada entre Merz y el presidente franc?s Emmanuel Macron durante la cumbre UE-Balcanes celebrada en Montenegro. Ambos dirigentes llegaron a la conclusi?n de que no exist?an perspectivas realistas de desbloquear las negociaciones entre las empresas implicadas.
La cancelaci?n representa un golpe pol?tico para la ambici?n europea de desarrollar sistemas de defensa comunes en un momento en que Bruselas reclama m?s autonom?a estrat?gica y los gobiernos europeos aceleran sus programas de rearme ante la amenaza rusa y la incertidumbre sobre el compromiso estadounidense con la seguridad del continente.
Sin embargo, en Berl?n la decisi?n tambi?n se interpreta como una oportunidad. El Gobierno alem?n ha dejado claro que quiere desempe?ar un papel de liderazgo en cualquier futuro programa europeo de avi?n de combate y ya estudia distintas alternativas, desde una cooperaci?n con Suecia hasta una eventual aproximaci?n al programa GCAP impulsado por Reino Unido, Italia y Jap?n.
La paradoja es que el proyecto que naci? como emblema de la integraci?n industrial europea termina convertido en un ejemplo de sus l?mites. Nueve a?os despu?s de su lanzamiento, Alemania y Francia conservan la voluntad de cooperar, pero han renunciado al que deb?a ser el coraz?n tecnol?gico de esa alianza.

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