Mi agradecido recuerdo a Gemma Cuervo

Hace 1 día 1

Gemma Cuervo fue una gran actriz y una persona intachable. No estoy diciendo nada que no se sepa de ella. A raíz de su fallecimiento, todo lo que se está diciendo de ella no puede ser más emotivo, entrañable y de sobra merecido. Hoy quiero mostrar mi recuerdo a esta gran señora, tanto de la escena como fuera de ella, y me atrevo a contar mi primera experiencia con la estrella.

El hecho ocurrió a mediados de los años 80, cuando quien firma esta crónica llevaba muy pocos años ejerciendo la profesión. Trabajaba en una emisora de radio en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón, Radio Oeste; así se llamaba. Yo estaba al frente del programa de la mañana y teníamos que buscarnos la vida con reportajes, entrevistas y demás, con cero presupuesto, porque éramos muy pequeños. Un día se me ocurrió la idea de llamar a Gemma Cuervo porque estaba haciendo una obra de teatro y pensé que tal vez accedería a venir a la emisora —que no era fácil por estar lejos del centro y a la gente le daba pereza— y también porque éramos, por decirlo de manera cariñosa, humildes. La llamé y mi sorpresa fue enorme cuando, al minuto de hablar con ella, dijo que iría encantada, que le enviásemos un taxi y que no había problema alguno. Le dije que iría yo a recogerla y que la devolvería a su casa.

Una actriz consagrada desde hacía décadas, todo le pareció bien. No le conté que no había dinero para taxis y se vino conmigo en un SEAT 600 que tenía en aquella época, mi primer coche de segunda mano, que se calentaba subiendo la Cuesta de las Perdices. La recogí a la hora en que quedamos —fue superpuntual—, se vino encantada conmigo en mi coche y desde el primer momento tuvimos una química que nunca se me olvidará. Llegamos a la radio, el recibimiento fue extraordinario por Paloma Figuerola-Ferretti, su directora, y por todo el equipo de aquella emisora pequeña y familiar.

Todo quedó perfecto y, una vez terminada la entrevista, la llevé a su casa, ya que por aquel entonces vivía en la colonia Puerta de Hierro. Desde aquello, siempre que coincidimos, no pudo ser más cariñosa. Infinidad de veces se lo recordé porque ayudar al que está empezando es muy de agradecer y no todo el mundo lo hace. Aquí dejo mi recuerdo, mi cariño, mi admiración. Gracias una vez más, Gemma Cuervo.

Leer el artículo completo