Por qué se te duermen las piernas o las manos (y no es por la circulación)

Hace 20 horas 1

Te levantas del sofá tras estar un rato con las piernas cruzadas y, de repente, no responden. O te despiertas con un brazo entumecido, como si no fuera tuyo. Esa sensación tan común, que popularmente describimos como que se nos duerme una extremidad, tiene nombre: parestesia. Aunque durante mucho tiempo se pensó que era un problema de circulación, la ciencia ha demostrado que el verdadero protagonista es el sistema nervioso.

Para entender este fenómeno, basta imaginar los nervios como cables eléctricos que conectan el cerebro con el resto del cuerpo. Estos cables transmiten órdenes de movimiento y reciben sensaciones como el tacto o la temperatura.

Cuando adoptamos una mala postura durante demasiado tiempo —por ejemplo, al cruzar las piernas o dormir sobre un brazo—, ejercemos presión sobre uno de esos nervios. Esa compresión interrumpe la señal nerviosa, como si alguien pisara un cable.

El resultado es doble: el cerebro deja de recibir información de esa zona y los músculos no responden correctamente. De ahí la sensación de entumecimiento o desconexión.

Por qué aparece el hormigueo

Lo más llamativo no es cuando la extremidad está dormida, sino cuando despierta. Ese hormigueo intenso, a veces molesto, aparece justo al liberar la presión.

En ese momento, los nervios vuelven a funcionar, pero no de forma ordenada. Envían una ráfaga de señales caóticas al cerebro mientras recuperan su actividad normal. El cerebro interpreta ese desorden como pinchazos o vibraciones, lo que conocemos como hormigueo.

¿Y la circulación?

Aunque el sistema nervioso es el principal responsable, la circulación también influye. Al comprimir una zona del cuerpo, se reduce ligeramente el flujo sanguíneo en los pequeños vasos que alimentan a los nervios.

Esa falta momentánea de oxígeno hace que el nervio funcione peor, reforzando la sensación de adormecimiento. Aun así, este factor es secundario frente a la compresión nerviosa.

En la mayoría de los casos, la parestesia es totalmente inofensiva y desaparece en pocos minutos al cambiar de postura. Es, de hecho, un mecanismo de alerta del cuerpo para que nos movamos y evitemos daños. Sin embargo, conviene prestar atención si el hormigueo aparece sin causa aparente, es frecuente o persistente.

  • El hormigueo aparece sin causa aparente

  • Es frecuente o persistente

  • Se acompaña de debilidad, dolor o problemas de coordinación

En estos casos, podría estar relacionado con afecciones como neuropatías, hernias discales o trastornos neurológicos.

Cómo aliviarlo rápidamente

Cuando una extremidad se duerme, no hace falta reaccionar de forma brusca. Lo más eficaz es cambiar de postura o mover suavemente la zona afectada.

Habitualmente el hecho de mover suavemente la zona afectada o estirar ligeramente los músculos también sirve de ayuda para restablecer tanto la circulación como la señal nerviosa.

Lejos de ser algo preocupante en la mayoría de situaciones, que se nos duerma una pierna o un brazo es una especie de sistema de alarma biológico. El cuerpo nos avisa de que estamos ejerciendo demasiada presión sobre una zona. En definitiva, ese incómodo hormigueo no es más que tu sistema nervioso volviendo a conectarse.

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