Donald Trump ha dado un paso más en su cruzada por adueñarse de Groenlandia con la amenaza de un arancel adicional de hasta el 25% a los países europeos que realizaron días atrás un ejercicio militar en la isla ártica. El nuevo pulso comercial del presidente estadounidense contra Europa vuelve a tensionar los mercados financieros y laminar la confianza de los inversores, que rápidamente han buscado cobijo entre los activos más seguros a la espera de conocer si EE UU y los países europeos avanzan hacia una desescalada o se desencadena una guerra comercial con alcance global.
El presidente estadounidense ha amenazado directamente a ocho países europeos —Francia, Alemania, Reino Unido, Dinamarca, Noruega, Suecia, Países Bajos y Finlandia— por el envío de tropas a Groenlandia con la imposición de un arancel del 10% a partir del 1 de febrero. Tasa que se elevará al 25% si no se logra un acuerdo sobre “la compra total” del territorio para entonces, según avanzó durante el fin de semana.
“Es evidente desde hace tiempo que ya no existe certeza comercial ni arancelaria”, lamenta Carsten Brzeski, economista jefe de ING. Los bancos de inversión tratan de enumerar el impacto de la nueva obsesión del mandatario estadounidense por tierras árticas: ¿nueva bravuconería o amenaza real? “Sospechamos que existe un camino claro hacia la desescalada, pero los próximos días serán cruciales para evaluarlo”, añade Greg Fuzesi, economista de la zona euro de JP Morgan.
Respuesta europea
La amenaza de aranceles adicionales a estos países llega solo cinco meses después de que Bruselas y Washington sellaran un acuerdo comercial por el que los países de la zona euro aceptaron un arancel del 15% sobre sus exportaciones a EE UU, la tasa más altas aplicada en décadas. Un compromiso que vino complementado por la promesa de adquirir productos energéticos estadounidenses, como petróleo y gas, por 750.000 millones de dólares y la aceptación de elevar la compra de armas a EE UU para cumplir los nuevos objetivos marcados por la OTAN. De igual modo, trastoca los acuerdos comerciales alcanzados entre Washington y Londres, si bien se espera que la respuesta británica sea más beligerante que la europea.
Los líderes de la UE se reunirán este jueves para abordar una respuesta común después de que el acuerdo alcanzado con Washington en agosto diera señales de debilidad europea, según apuntaron entonces los más escépticos. Por lo pronto, Bruselas baraja la aplicación de contramedidas por valor de 93.000 millones de euros contra las exportaciones estadounidenses y la paralización de la aprobación del acuerdo comercial en el Parlamento Europeo. Un movimiento que, según Christian Schulz, economista jefe de Allianz Global Investors, vería limitado su impacto “dado que las exportaciones estadounidenses a Europa son menores que las europeas a EE UU y están fuertemente concentradas en energía”.
El presidente francés, Emmanuel Macron.CONTACTO vía Europa Press (CONTACTO vía Europa Press)Al mismo tiempo crecen las voces que reclaman la activación del Instrumento Anticoerción europeo. Se trata de un mecanismo reclamado por el presidente francés, Emmanuel Macron, cuya aplicación requiere la mayoría cualificada de los países de la UE, y que permitiría congelar el acceso a los mercados públicos europeos o bloquear determinadas inversiones. Los analistas de JP Morgan consideran que se trata de un vehículo “potencialmente muy poderoso” que hace que sea menos probable que las amenazas estadounidenses dirigidas sobre algunos países dividan a la UE. “La sensación el año pasado era que el uso del Mecanismo Anticoerción era poco probable (...). Sospechamos que la probabilidad de usarlo sería mayor esta vez, dado que el acuerdo comercial inicial ya fue percibido como desequilibrado por muchos”.
Una medida que, según Goldman Sachs, “podría incluir un conjunto de herramientas más amplio que los aranceles, como restricciones a la inversión o impuestos sobre activos y servicios estadounidenses, incluidos servicios digitales”.
Papel del Supremo de EE UU
La Casa Blanca no ha detallado bajo qué ley argumentaría la aplicación de los nuevos aranceles, aunque en Goldman Sachs prevén que recurra a la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA por sus siglas en inglés), como ya hizo en abril pasado. Sobre este uso tiene que fallar el Tribunal Supremo estadounidense, que podría tomar una decisión este mismo martes o miércoles.
Los expertos de ING y Allianz Global Investors consideran que “un fallo del Tribunal Supremo en contra del uso de la IEEPA podría ofrecer un alivio temporal, aunque la administración probablemente buscaría vías legales alternativas”. A ello, Christian Schulz, economista jefe de la gestora de activos alemana añade que una respuesta negativa de los mercados podría presionar a la Administración estadounidense para suavizar su postura, mientras que Bruselas y Londres podrían encontrar apoyos en el Congreso estadounidense para “restringir la acción presidencial y reducir las tensiones”. Algo que choca con las declaraciones de Trump asegurando a Noruega que “teniendo en cuenta que su país decidió no concederme el Premio Nobel de la Paz después de haber detenido ocho guerras, ya no me siento obligado a centrarme en la paz”.
Dificultad para ejecutar los aranceles
La amenaza arancelaria pesa sobre seis países de la UE, así como sobre Noruega y Reino Unido. Una situación que los analistas aseguran que dificultará la aplicación de las tasas y requerirá “de complejos controles de reglas en origen” y con la amenaza de multas en caso de error, apuntan en JP Morgan.
Sin embargo, para los analistas de ING el hecho de que la UE sea un bloque comercial único sin barreras internas abriría la puerta a “abundantes opciones para la evasión arancelaria” y haría que el impacto de las tasas fuera menos efectivo.
Impacto económico y bancos centrales
Las posibles represalias europeas podrían, según detallan en Allianz GI, derivar en un shock potencialmente grande de estanflación global que dé al traste con la batalla contra la inflación que han llevado a cabo en los últimos años los bancos centrales. Según las estimaciones de la gestora alemana, la Reserva Federal podría tener dificultades para rebajar los tipos de interés y el Banco Central Europeo (BCE) podría optar por una “política monetaria más restrictiva” que podría penalizar el crecimiento económico.
Llegado a este extremo, los estrategas apuntan que tanto Reino Unido como la UE acudirían a estímulos fiscales. Un argumento que reforzaría el debate sobre la emisión de deuda europea, que por ahora siempre se ha visto frenado.
Los analistas de Goldman Sachs cifran el impacto de un arancel del 10% en una merma de entre el 0,1% y el 0,2% del PIB de los países afectados debido a la caída de las exportaciones. Calculan que las nuevas tasas afectarían a la mitad de las exportaciones de la UE hacia EE UU, siendo Alemania el país más afectado.
Manifestantes en Nuuk (Groenlandia) rechazan la propuesta de Donald Trump.Julio Cesar Rivas (EFE)Impacto geopolítico
Más allá del impacto económico, los expertos inciden en las implicaciones que tendría el enfrentamiento entre Bruselas y Washington sobre Ucrania y el papel de la OTAN. “También podría influir en el equilibrio de poder en otras partes del mundo. Si desencadena un efecto de sentimiento más amplio generando una incertidumbre más profunda, sus implicaciones económicas podrían ser mayores”, apuntan en JP Morgan.
El equipo de estrategia de renta variable europea de Barclays liderado por Emmanuel Cau descarta por ahora modificar sus proyecciones económicas, pero reconoce que los recientes acontecimientos ponen en riesgo la perspectiva de crecimiento de la zona euro y de Reino Unido.
Michaël Nizard, responsible de multiactivos & Overlay en Edmond de Rothschild AM, incide en que “para Europa, el episodio actúa como una revelación brutal. El comercio, durante mucho tiempo percibido como un factor de estabilidad, se está convirtiendo en un arma política. Y la defensa, que hasta ayer era marginal en las carteras, se impone como un barómetro de soberanía. Más allá de Groenlandia, la cuestión es más amplia: la del precio a pagar por una dependencia estratégica que de repente se ha vuelto tangible”.
‘Vender América’
En un renovado capítulo de turbulencias e incertidumbre en el mercado, en Allianz GI creen que el yen japonés, junto con el oro y la plata, ejercerán como activos refugio a ojos de los inversores para evitar posibles sobresaltos. Los estrategas del banco japonés MUFG añaden que el regreso de la estrategia vender América inyecta una renovada debilidad al dólar estadounidense. Si a ello se suma la próxima inminente decisión sobre el sustituto de Jerome Powell al frente de la Fed y el fallo del Supremo de EE UU sobre la legalidad de los aranceles de abril, se refuerza la búsqueda de activos alternativos frente a los estadounidenses.
Así, en Barclays destacan que “un marco de políticas cada vez más errático en EE UU aumenta el riesgo de reforzar el sesgo de vender entre los asignadores globales y podría impulsar una mayor diversificación internacional”. Una corriente que lleva a los analistas más beligerantes a plantear la venta de deuda y acciones estadounidenses por parte de los inversores europeos, unos 8 billones de dólares. Algo que, por ahora, está fuera de la agenda. “La UE tiene muy poco que hacer para obligar a los inversores del sector privado europeo a vender activos en dólares estadounidenses; solo podría intentar incentivar las inversiones en activos en euros”, concluyen los economistas de ING.

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