Rebota, rebota y en tu culo explota

Hace 2 días 2

Pidió León XIV en la sesión conjunta del Congreso y el Senado del lunes, entre otras cosas, el desarme del lenguaje. Y sus señorías, lejos de echarse a reír, que es lo que sin duda les apetecía sinceramente hacer, le aplaudieron entusiásticamente durante siete minutos. Podríamos bautizar esa ovación dedicada al Papa como el “aplauso de Judas”, pues no había nadie en ese hemiciclo que hiciera sonar las palmas con un mínimo de sinceridad.

Sabíamos, mientras escuchábamos esa ovación, que estábamos viendo algo parecido a lo que sería una recreación de las escenas de la saga de El Padrino en la que los Corleone, siempre devotos, participan de un oficio religioso en el que incluso comulgan. Pero entre tanta devoción y piedad, sus pistoleros andan al mismo tiempo por ahí cumpliendo sus órdenes y ajustando cuentas a balazo limpio.

El breve intercambio de acusaciones dibujó un escenario de lo más ennegrecido

De igual modo, uno se imagina a los diputados y senadores escuchando al Papa, asintiendo cada una de sus palabras mientras desgrana las bondades de un lenguaje respetuoso, mientras en sus adentros repasan mentalmente el diccionario para actualizar la munición verbal que descargarán dos días después contra su enemigo

Así que, lejos de desarmarse, los arsenales se han reforzado esta semana. Particularmente los del PP, que lo ha hecho con material bélico de última generación. Pedro­ Sánchez ya es para Alberto Núñez-Feijóo el P.S. de las libretitas de la fontanera del PSOE, Leire Diáz.

Pedro Sánchez, en la sesión de ayer

Pedro Sánchez, en la sesión de ayerDani Duch

El líder conservador construyó ayer en la sesión de control su rifirrafe particular con Pedro Sánchez sobre el mantra capitalino de una hipotética imputación del presidente del Gobierno más pronto que tarde. Palabras mayores. Los indicios, para quienes apuntalan esta versión, lo señalarían como conocedor y avalador de todo cuanto se movía en las cloacas. El sueño húmedo de la derecha estaría, según esta versión, cada vez más cerca: Sánchez ante la justicia. Jaque mate.

De momento no estamos más que ante un cuento de la lechera sujeto a múltiples condicionales. Pero la oportunidad de identificar al presidente del Gobierno con el P.S. de las fétidas anotaciones no podía dejarse escapar. Así que el Papa y el desarme verbal quedaron en nada. Cabría añadir, en este punto, que Su Santidad tiene una clara ventaja respecto a los políticos: su cargo es vitalicio. Solo ha de ganar unas elecciones en las que, además, el escrutinio final cuenta con la intercesión del Espíritu­ Santo. En cambio, Sánchez, Feijóo y el resto de líderes políticos tienen elecciones futuras que ganar. Y el manual de la victoria que utilizan dice claramente que para hacerlo han de destruir al adversario. De ahí que ayer regresara el armamento más avanzado al Congreso. Ni un nanosegundo ha durado una voluntad de enmienda que jamás existió.

La respuesta de Sánchez consistió en subirse a la red. O, si lo prefieren, en usar el truco que usan –o usaban– los chiquillos para responder a un insulto: rebota, rebota y en tu culo explota. ¿Quién era el M. Rajoy de los papeles de Bárcenas, señor Feijóo? ¿Lecciones del partido de la Kitchen y de la operación Catalunya? Y no le faltó al presidente del Gobierno citar la foto de Feijóo en su juventud con el narco Marcial Dorado. Una vez más lo hizo.

El breve intercambio de acusaciones dibujó un escenario de futuro de lo más ennegrecido para los ciudadanos. En el fondo, se nos quiere en un callejón sin salida. Se pretende llevarnos al rincón en el que la exigencia de regeneración democrática y lucha contra la corrupción, del tipo que sea, derive en una cuestión menor.

Lo que se nos propone es que nos movamos en un marco mental en el que lo fundamental no es que no deben pasar ciertas cosas, gobiernen unos u otros, sino que midamos con pie de rey si son más graves los escándalos del pasado popular o los presentes del socialismo. Que los ciudadanos se mantengan militantes entusiastas de un bando u otro con independencia de lo que suceda. Y que los que creyeron y creemos que el M.Rajoy era Mariano Rajoy no crean ni creamos que el P.S. de la libretita de la fontanera es Pedro Sánchez. O al revés. Tenemos un via crucis por delante. Y el peso de la cruz lo carga la ciudadanía.

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