La imagen del ministro Ángel Víctor Torres ayer, acompañado de cuatro consejeros del Gobierno vasco, es expresiva de la importancia que la parte vasca otorga al traspaso de cinco nuevas competencias, aunque ese desequilibrio en la representación quizá no refleje la relevancia que tiene para el Ejecutivo de Pedro Sánchez.
Tras el acuerdo sellado en la comisión de transferencias, el PNV ve más cerca su objetivo de ver completado el Estatuto vasco y Euskadi se convierte en la primera comunidad que gestionará tanto las políticas activas de empleo como las pasivas. El Gobierno de coalición, mientras, consigue reencauzar sus relaciones con los jeltzales, un aliado estratégico para continuar la legislatura.
Este acuerdo, en realidad, se tenía que haber rubricado el pasado 29 de diciembre; sin embargo, los gobiernos central y vasco cancelaronin extremis aquella reunión por falta de acuerdo, y la relación entre socialistas y nacionalistas vascos despidió el año en horas bajas. Los jeltzales habían insistido durante todo el otoño en que el Gobierno debía cumplir para el 31 de diciembre su compromiso de cerrar los traspasos del Estatuto de Gernika, en coherencia con lo recogido en el acuerdo para la investidura de Pedro Sánchez alcanzado por el PNV y el PSOE en noviembre del 2023.
Lejos de cumplir ese acuerdo “en el plazo improrrogable de dos años”, en el último suspiro del año ni siquiera se pudieron cerrar cinco competencias que desde verano se daban por descontadas. El PNV llegó a amagar con un distanciamiento definitivo y se deslizó la idea de que la formación se sentía con “las manos libres para votar en función del contenido”.
Ahora, con el acuerdo rubricado ayer, Sánchez no zanja sus cuestiones pendientes con los jeltzales, pero da un paso relevante para recomponer su relación con el PNV, formación que necesita incentivos para justificar ante sus bases su apoyo al Gobierno y que en las últimas horas se ha mostrado exigente con el Ejecutivo.
Euskadi será la primera comunidad que gestionará tanto las políticas activas como las pasivas de empleo
En base al pacto sellado ayer, “respetuoso con el Estatuto de Gernika y con la Constitución”, Euskadi asumirá la gestión de cinco competencias: prestaciones de desempleo, prestaciones familiares no contributivas, seguro escolar, Salvamento Marítimo y la gestión de un centro de verificación de maquinaria.
El primero de los traspasos resulta especialmente importante, ya que permitirá al Gobierno vasco gestionar a través de una ventanilla única tanto la protección económica por desempleo como las políticas activas de empleo. El Servicio Vasco de Empleo-Lanbide incorporará 468 plazas e integrará las 30 oficinas del SEPE, asumiendo un volumen anual de recursos de unos 822 millones.
El traspaso de las prestaciones familiares no contributivas también tiene relevancia, ya que permite al Gobierno vasco avanzar en su objetivo de asumir la gestión de la Seguridad Social “sin romper la caja única”. Desde el Ejecutivo del lehendakari Imanol Pradales insistieron en la máxima de que una gestión autónoma de estos ámbitos permitirá mejorar en eficacia y en bienestar. “Más autogobierno es más bienestar”, indicaron.
El PNV, con todo, evitó ayer trasladar una imagen triunfalista y buscó transmitir una serena satisfacción por un acuerdo al que otorga máxima relevancia . Desde Vitoria, el lehendakari insistió en que la relación con el Gobierno “no puede seguir así”, aludiendo a que la reunión de ayer se salvó “en el último momento”. Además, reveló que ha encargado un informe en torno a “los cumplimientos y los incumplimientos de los acuerdos suscritos”.
Desde el entorno jeltzale son claros al respecto: las relaciones con el Gobierno dependerán del grado de cumplimiento de los acuerdos. El PNV, aunque es escéptico con respecto al futuro de la legislatura, “jugará en todos los frentes” mientras no se convoquen elecciones.
El PNV es escéptico con respecto al futuro de la legislatura, pero seguirá “jugando en todos los frentes”
El objetivo de los jeltzales es llegar al próximo ciclo electoral con el trofeo político de haber conseguido zanjar el cumplimiento íntegro del Estatuto de Gernika tras más de cuatro décadas. Eso incluye cuestiones como el traspaso de la gestión de los aeropuertos –una competencia en la que Pradales insistió ayer– o la gestión económica de la Seguridad Social. En este momento, aún están pendientes de traspaso una quincena de competencias, que el Ejecutivo vasco ha agrupado en diez propuestas concretas ya enviadas al Gobierno.
El Ejecutivo de Sánchez ha reconducido una relación que amenazaba con deteriorarse definitivamente, lo que habría ahondado en la inestabilidad de la legislatura. Los jeltzales, no obstante, ya han avanzado que se mostrarán exigentes en adelante.

Corresponsal de La Vanguardia en el País Vasco. Contacto: agoyoaga@lavanguardia.es

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