En 1992, durante la Expo de Sevilla, la Guardia Civil detuvo al entonces líder de las Juventudes Socialistas portuguesas, António José Seguro, durante una protesta ante el pabellón de Indonesia contra la ocupación de la excolonia lusa de Timor Occidental. En el cuartel, cuando revisaba la documentación del arrestado, el comandante se asombró al comprobar su lugar de nacimiento. “¿Usted es de Penamacor? Es que yo soy de Valverde del Fresno”, le preguntó. Eran casi paisanos, pues esos dos pequeños pueblos, del distrito portugués de Castelo Branco y del norte de la provincia de Cáceres, respectivamente, se hallan a una treintena de kilómetros. Enseguida identificaron amigos comunes. El ahora candidato a la presidencia de la República lusa salió en libertad de inmediato, después de haber sido detenido con su calma proverbial e incluso con el “rostro triunfante”, según relata en su biografía “António José Seguro, uno de nosotros” el periodista Rui Gomes, antiguo alto cargo socialista y amigo desde la infancia del político, con el que había viajado a Sevilla.
Nacido en 1962, Seguro es un “arraiano”, como se denomina en gallego y portugués a los habitantes de las poblaciones próximas a la frontera, la “raia”, en ambas lenguas. En los años 80, cuando este inquieto joven, hijo del dueño de una papelería, había fundado su propio periódico local, La Verdad de Penamacor, para el que llegó a entrevistar al primer presidente de la democracia, el general António Ramalho Eanes, a su casa llegaba con mayor calidad la señal de TVE que la del canal público luso RTP.
Dirigió el PS entre 2011 y 2014 cuando lo derribó un António Costa, cuyos seguidores no han podido parar ahora su candidatura
Siguió con fascinación el arrollador acceso al poder del socialista Felipe González, “uno de los políticos que más me marcó en mi juventud”, según contó él mismo en 2013 cuando intervino en un foro del PSOE con el expresidente del Gobierno. No se sabe cuál es ahora su valoración de la controvertida posición en el campo socialista de González de crítica a Pedro Sánchez, si bien se puede intuir que la relación con el actual líder del PSOE debe de estar marcada por la gran sintonía de éste con António Costa, presidente del Consejo Europeo, primer ministro de Portugal entre 2015 y 2024 y la auténtica bestia negra de Seguro. Fue quien, desde su trampolín de la alcaldía de Lisboa, lo apeó en 2014 del liderazgo del PS cuando se veía a las puertas de convertirse en el jefe de Gobierno, en plena decadencia del entonces titular, el conservador Pedro Passos Coelho.
El que ahora aparece como posible redentor de socialismo luso, que podría llevarle a una victoria presidencial más que inesperada tras la hecatombe de las legislativas de mayo, salió de la secretaría general en 2014 como un paria, derrotado en unas inéditas primarias abiertas a la ciudadanía, no sólo a los militantes, que él mismo había promovido. Fue una experiencia traumática en la que uno de los que le abrieron la puerta de salida fue su antiguo amigo y fundador del PS Màrio Soares de cuya candidatura al Parlamento europeo había formado parte en 1999. En 2014 Soares lo tildó de “inseguro e incapaz de escuchar a los críticos”.
Poco combativo y de buen talante, aprovechó la turbulenta campaña para proyectarse como una alternativa fiable
Ya habían chocado antes por la posición contemporizadora de Seguro con el Gobierno de Passos en los duros tiempos del rescate internacional y de la tutela casi colonial de la troika del FMI, la UE y el BCE. Invocando al interés nacional y después de que hubiese sido el Gobierno del socialista José Sócrates el que solicitase la ayuda externa, apostó por la moderación frente a un ala del partido, alineada con la postura de combate frontal de comunistas y Bloque de Izquierda. Fue en esa dramática etapa cuando Seguro tomó su más polémica decisión, la que definió como “abstención violenta pero constructiva” en la votación del Presupuesto del Estado de 2012, que acabó siendo tumbado enparte por el Tribunal Constitucional por sus recortes.
Esa célebre “abstención violenta” parecía como el gran lastre de Seguro para atraer el voto más progresista y colarse en la segunda vuelta, a poder ser con el ultra Ventura, condenado a finalmente a perder en el turno final como ha sucedido hasta ahora en Francia con la saga de los Le Pen. Sin embargo, manteniendo su rumbo firme, del mismo modo que hizo cuando destacados “costistas” intentaron impedir que fuese el candidato oficial del PS a la presidencia, según las encuestas estaría consiguiendo captar sufragios en la izquierda en una medida muy superior a lo previsto, mientras no deja también de pescar en el centro. “Seguro es muy buena persona, pero muy poco combativo”, resume un viejo amigo suyo, tradicional votante del Bloque, que lo va a apoyar como el mal menor en un Portugal girado como nunca hacia la derecha.
Discípulo del actual secretario general de las Naciones Unidad, António Guterres, integró varios de sus gobiernos como secretario de Estado y ministro. Según Rui Gomes, antes de anunciar su dimisión en la noche de la derrota municipal de 2001, Guterres pidió quedarse a solas con Seguro. Cuando llegó la hora de su propia caída como líder del PS, en 2014, se borró de la política, acabó sus estudios, comenzó a dar clase de Relaciones Internacionales en la universidad y se metió a pequeño empresario, cultivando vino en su Penamacor, entre otras actividades. En 2024 empezó a salir del ostracismo, haciendo de tertuliano en la CNN como paso previo para lanzarse a una campaña presidencial, turbulenta, que parece como si fuese diseñada a su medida, para ir a su aire, huyendo de la confrontación, y labrando una imagen de la alternativa más fiable ante el vitriólico ultra Ventura.

Corresponsal en Galicia y Portugal y redactor de Política. Licenciado en Ciencias de la Información (UPV) y en Ciencias Políticas (USC). Doctor en Historia Contemporánea (USC).

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