Una semana después de haber salido a la luz los testimonios de dos extrabajadoras de Julio Iglesias acusando al cantante de presuntas agresiones sexuales, según tres años de investigación de El Diario.es y Univision, los mismos medios han sacado unas nuevas denuncias.
La Fiscalía de la Audiencia Nacional está investigando las graves acusaciones vertidas por dos mujeres dominicanas que trabajaban en la casa de Julio Iglesias en Punta Cana, pero ahora el cantante se enfrenta tres exempleados que lo han denunciado por despido improcedente.
Dos de ellos son hermanos, Rogelio y Eleuterio Villanueva, albañil y carpintero respectivamente, que entraron a trabajar para el cantante en 1999, y aseguran que tras años de servicio para el artista fueron cesados sin explicación alguna en plena pandemia de coronavirus. Denuncian que la extinción de la relación laboral se produjo de forma abrupta y sin que se les abonara finiquito alguno. Sus abogados alegan vulneración de derechos laborales y un trato colonialista.
Los afectados sostienen que desempeñaban labores de mantenimiento general y otros cometidos de carácter técnico, y también ejercían de chóferes, aunque en el contrato figuraban como “criados” o empleados domésticos”. En la República Dominicana, esta categoría implica una menor protección laboral y limita, entre otros aspectos, la obligación de indemnizar en caso de despido injustificado.

Los demandantes sostienen, además, que la mayoría del personal al servicio de Iglesias no debería encuadrarse bajo dicha categoría de empleados domésticos, al considerar que la finca no funciona como una vivienda privada, sino como una estructura empresarial. Según el testimonio de uno de ellos, en el complejo de Punta Cana existen instalaciones profesionales, como un estudio de grabación, y se habrían alquilado algunas de las edificaciones del recinto. Esta última afirmación ha sido negada por el propio cantante.
El abogado de los hermanos Villanueva, Eloy Bello Pérez, denuncia en declaraciones a medios que “Julio Iglesias y su familia entendían que estábamos en la época de la colonización”, al no reconocerles la categoría profesional adecuada. Los hermanos reclaman indemnizaciones por años de servicio y prestaciones íntegras.
Aunque este conflicto judicial ha trascendido ahora con motivo de las investigaciones, en realidad se remonta a 2020. El Juzgado de Trabajo de Altagracia condenó inicialmente al artista al pago de 900 y 450 euros a los demandantes, cantidades muy inferiores a las reclamadas, motivo por el cual los extrabajadores interpusieron recurso.
En 2024, una instancia superior volvió a fallar a favor de los hermanos y elevó la indemnización hasta los 53.000 euros. En esta ocasión, fue la defensa legal de Iglesias la que recurrió la sentencia. La próxima vista está prevista para el mes de febrero y, a la causa de los dos hermanos, se ha sumado un tercer exempleado, pintor y soldador, que reclama cerca de 5.000 euros por un presunto despido injustificado.

El tercer demandante es el pintor y soldador haitiano Evenson Lindor, empleado entre 2019 y 2023, quien relata un encuentro tenso con el cantante tras negarse a una tarea de riesgo en la playa privada. Según su testimonio, Iglesias le espetó: “¿Tú quieres trabajar aquí?”, y tras el despido le ofreció una liquidación muy inferior a la debida, afirmando que “no te toca nada”. Lindor califica el trato como “un abuso”.

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