Un rayo puede parar el Mundial: así funciona el protocolo que amenaza con alargar los partidos durante horas

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La tecnología, las nuevas reglas y el formato ampliado no serán los únicos protagonistas del Mundial 2026. El clima amenaza con convertirse en uno de los grandes condicionantes del torneo que organizarán Estados Unidos, México y Canadá, hasta el punto de que algunos partidos podrían sufrir interrupciones de varias horas debido al protocolo de seguridad establecido por la FIFA ante tormentas eléctricas.

La organización ya ha confirmado que aplicará el mismo sistema utilizado durante el Mundial de Clubes de 2025, una normativa que obliga a detener los encuentros cuando se detecta actividad eléctrica en las inmediaciones del estadio. Una medida diseñada para garantizar la seguridad de jugadores, árbitros y aficionados, pero que podría alterar significativamente el desarrollo de la competición.

Un protocolo que puede detener un partido durante horas

La norma establece que cualquier rayo o descarga eléctrica detectada en un radio de aproximadamente 13 kilómetros del estadio obliga a suspender inmediatamente el encuentro. En ese momento, los futbolistas deben abandonar el terreno de juego y dirigirse a los vestuarios, mientras que los espectadores son trasladados a zonas cubiertas o seguras dentro del recinto.

A partir de ahí comienza una cuenta atrás de 30 minutos. Sin embargo, si durante ese tiempo vuelve a registrarse una nueva descarga eléctrica dentro del perímetro establecido, el contador se reinicia automáticamente desde cero. Esto provoca que una tormenta persistente pueda alargar la interrupción durante más de una hora o incluso varias horas, como ya ocurrió en anteriores competiciones disputadas en Norteamérica.

Los precedentes que preocupan a la FIFA

La aplicación de este protocolo ya dejó importantes retrasos durante el Mundial de Clubes de 2025. El partido entre Benfica y Auckland City permaneció detenido durante dos horas y media, mientras que el encuentro entre Pachuca y Salzburgo sufrió una interrupción cercana a las dos horas. También el choque entre Ulsan Hyundai y Mamelodi Sundowns tuvo que detenerse durante aproximadamente una hora.

Situaciones similares se produjeron en amistosos de pretemporada celebrados en Estados Unidos. Uno de los casos más recordados fue el clásico entre Real Madrid y Barcelona disputado en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, que tuvo que suspenderse durante más de una hora debido a una tormenta eléctrica cuando apenas se habían jugado once minutos. La propia selección inglesa también sufrió recientemente las consecuencias del clima. Su último amistoso de preparación frente a Costa Rica comenzó media hora más tarde de lo previsto después de que una fuerte tormenta dejara el terreno de juego impracticable.

Tormentas, calor y pausas de hidratación

El Mundial se disputará entre junio y julio, coincidiendo con la temporada de tormentas y huracanes en buena parte de Norteamérica. La temporada ciclónica en el Atlántico y el Caribe se extiende oficialmente entre el 1 de junio y el 30 de noviembre, un periodo en el que son habituales las tormentas eléctricas intensas en varias de las ciudades que albergarán partidos.

A ello se suman las altas temperaturas y la humedad previstas en algunas sedes, factores que obligarán a mantener las pausas de hidratación durante los encuentros para proteger la salud de los futbolistas. De esta forma, además de rivales, tácticas y resultados, las selecciones que participen en el Mundial 2026 tendrán que convivir con un enemigo imprevisible: el tiempo. Un simple rayo detectado a varios kilómetros del estadio podría convertir un partido de 90 minutos en una espera de varias horas.

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