Al pie del castillo de Guimarães, la ciudad cuyo centro presiden unas grandes letras que indican que “Aquí nació Portugal”, André Ventura, el líder de la extrema derecha lusa, proclamó el pasado martes, en la “cuna de nuestra nación”, que su candidatura a la presidencia de la República “es la única que no tiene miedo de usar la palabra patriota”. En el lugar donde en el siglo XII estableció Afonso Henriques el reino independizado del de León, separado por tanto de la futura España, enfatizó que Guimarães significa “lucha” y “resistencia”, un discurso del todo natural para un político ultranacionalista luso, si no fuese porque, al mismo tiempo, cuando interviene en actos de Vox al otro lado de la frontera nacida a partir de esa secesión se le ve disfrutar gritando ¡Viva España!, de la que se emancipó Portugal definitivamente en 1640.
Por ejemplo, en el gran acto anual de Vox de 2021 Ventura empezó su discurso vitoreando tres veces al Estado que, como acostumbra a recordar Enric Juliana, planeó durante el siglo XX al menos en tres ocasiones, la última en 1974, invadir el territorio luso, deseos que nunca pasaron del papel, entre otras cosas porque las grandes potencias del momento no lo permitieron. El dictador Francisco Franco accedió al generalato con una tesina titulada Cómo invadir y conquistar Portugal en 72 horas. No se trata de una cuestión medieval, remota. Incluso durante el procés, el hoy ministro de Exteriores, el conservador Paulo Rangel, alertaba en un artículo en el diario lisboeta Público del posible riesgo de una absorción de Portugal si España se convierte en un estado federal.
“Doctor Ventura, yo nunca fui a España a gritar ¡Viva España!, una cosa que un presidente de la República nunca haría”, le espetó al líder de Chega la candidata del Bloque de Izquierda, Catarina Martins, en noviembre, en su debate cara a cara. Amo y señor de los platós, en los que se forjó como tertuliano de fútbol y sucesos antes de dar el salto a la política, Ventura se escabulló con alusiones a la Venezuela entonces aún gobernada por Nicolás Maduro.
Como ocurriría de nuevo en otros duelos televisivos, ni se molestó en responderle y desactivó esa crítica simplemente ignorándola, para mostrar una vez más su maestría en la gestión de sus clamorosas y constantes contradicciones, una minucia que en nada parece haber afectado al vertiginoso ascenso de su partido.
Ventura fundó Chega en 2019, tras abandonar la clásica formación conservadora el PSD. En el pasado mayo lo convirtió en la segunda fuerza parlamentaria, con 60 de los 230 escaños, mientras él mismo lidera ahora las encuestas de las presidenciales de este domingo. Sabe que, aunque logre pasar a la segunda vuelta, no va a llegar a la jefatura del Estado, debido al gran rechazo que suscita en la mayoría de la sociedad, pero busca proyectarse en pos de su objetivo de imponerse en las futuras elecciones legislativas para intentar convertirse en primer ministro, que es quien manda en Portugal, si bien nada indica que incluso siendo el más votado pueda construir una mayoría parlamentario.
Este jurista, que estuvo en Salamnca de Erasmus lidera las encuestas, pero sin opciones de ganar en la segunda vuelta
Para este devoto de Donald Trump, jurista, antiguo seminarista, nacido en la periferia de Lisboa hace 43 años, todo vale con tal de saciar su desbordado apetito de poder, tan grande como su instinto político y, también, como las oportunidades que le otorgan la decadencia de los partidos tradicionales y el enorme malestar social sobre el que cabalga como nadie. Como relató su biógrafo Vítor Matos, tras salir del PSD planeó montar un movimiento similar al 5 Estrellas italiano, antisistema si bien progresista, pero acabó fundando un partido xenófobo y autoritario, pese a que en 2013 se doctoró por la Universidad de Cork (Irlanda) con una tesis crítica con el “populismo penal” y la “estigmatización” de las minorías.
Sin embargo, como detalla Miguel Carvalho en su monumental obra periodística “Dentro de Chega”m la mayor hazaña de Ventura en su arte de combinar lo en apariencia irreconciliable reside en captar los votos de los desposeídos, marginados y descontentos con el sistema, mientras le financian varios de los grandes potentados del país, como miembros de la familia Champalimaud. Aun así, en su volcánica y mutante figura mediática sí es posible identificar algunas convicciones profundas, como la de su condición de hincha del Benfica, su cristianismo reaccionario, su racismo contra los gitanos y una pasión por España, quizá ligada al año que pasó de Erasmus en Salamanca, todo indica que muy provechoso tanto en el plano académico como en el lúdico.

Corresponsal en Galicia y Portugal y redactor de Política. Licenciado en Ciencias de la Información (UPV) y en Ciencias Políticas (USC). Doctor en Historia Contemporánea (USC).

Hace 3 días
1










English (US) ·