Descubren un agujero negro supermasivo "errante" devorando una estrella lejos de su galaxia

Hace 2 días 1

Un equipo internacional de astrónomos ha identificado un agujero negro supermasivo "errante" mientras destruía una estrella situada en la periferia de una galaxia, un hallazgo que abre una nueva vía para localizar estos gigantes cósmicos fuera de los núcleos galácticos, donde habitualmente se encuentran. La investigación, en la que ha participado la NASA a través del observatorio espacial Neil Gehrels Swift, ha sido publicada en The Astrophysical Journal Letters.

El fenómeno se produjo cuando una estrella pasó demasiado cerca del agujero negro y quedó atrapada por su intensa gravedad. Las fuerzas gravitatorias la desgarraron en un proceso conocido como evento de disrupción por marea, durante el cual los restos estelares forman un disco alrededor del agujero negro y emiten una intensa radiación antes de ser engullidos.

El agujero negro responsable de este suceso tiene una masa equivalente a aproximadamente un millón de veces la del Sol. Su presencia fue detectada por primera vez en noviembre de 2025 gracias al Zwicky Transient Facility (ZTF), un programa de observación del Observatorio Palomar (California), que registró un inusual aumento de brillo en una galaxia situada a unos 750 millones de años luz de la Tierra.

Un destello más brillante que toda su galaxia

Los investigadores explican que el evento fue especialmente llamativo porque, durante varios meses, el resplandor generado por la destrucción de la estrella superó el brillo de toda la galaxia anfitriona en longitudes de onda ultravioleta. En ese periodo llegó a irradiar una luminosidad comparable a la de 10.000 millones de soles.

El hallazgo también llamó la atención por su ubicación. Hasta hace pocos años, este tipo de fenómenos solo se observaban en los centros de las galaxias, donde se sabía que residían los agujeros negros supermasivos. Sin embargo, este nuevo caso ocurrió a más de 30.000 años luz del núcleo galáctico, convirtiéndose en uno de los pocos ejemplos confirmados de un agujero negro supermasivo alejado del centro de su galaxia.

Para confirmar la naturaleza del fenómeno, distintos telescopios realizaron observaciones complementarias. Entre ellos, el telescopio SOAR, en Chile, analizó el espectro de la explosión, mientras que el observatorio espacial Swift estudió el evento en longitudes de onda inaccesibles desde la superficie terrestre. Sus mediciones revelaron que el material alcanzó una temperatura aproximada de 30.000 grados Celsius.

Una nueva forma de encontrar agujeros negros ocultos

Los autores del estudio consideran que este descubrimiento valida una nueva estrategia para localizar agujeros negros supermasivos que permanecen ocultos porque no emiten luz de forma constante.

Según explican, prácticamente todas las galaxias albergan un agujero negro supermasivo en su centro y, aproximadamente, una vez cada 100.000 años una estrella se acerca lo suficiente como para desencadenar un evento de disrupción por marea. Aunque estos episodios son poco frecuentes en cada galaxia, los grandes programas de observación detectan alrededor de 30 eventos de este tipo al año en todo el universo.

¿Cómo llegó hasta allí?

Los científicos manejan dos posibles explicaciones para justificar la presencia de este agujero negro tan lejos del centro galáctico.

La primera plantea que varias galaxias se fusionaron en el pasado y que la interacción gravitatoria entre sus agujeros negros expulsó al menos masivo hacia la periferia. La segunda hipótesis propone que el agujero negro pertenecía originalmente a una galaxia enana que actualmente se encuentra en proceso de fusión con una galaxia mucho mayor.

Los investigadores confían en que futuros descubrimientos permitan determinar cuál de estos escenarios es el correcto y conocer con mayor precisión cuántos agujeros negros "errantes" existen en el universo.

Para ello, además de la futura reanudación de las observaciones del satélite Swift, los científicos prevén aplicar esta técnica a los datos que obtendrán el recién inaugurado Observatorio Vera C. Rubin y el futuro telescopio espacial Nancy Grace Roman, con el objetivo de ampliar el censo de agujeros negros supermasivos y estudiar estos inusuales eventos a distancias cada vez mayores.

Leer el artículo completo