Desde el avance de Washington hacia el control del petróleo hasta el nuevo orden mundial que está creando la carrera por la IA

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Actualizado Domingo, 18 enero 2026 - 00:01

Si algo ha dejado claro Donald Trump es que la pol?tica exterior estadounidense se orienta sobre todo a asegurar el suministro de energ?a y minerales estrat?gicos. Aqu? entra en juego Venezuela, que concentra las mayores reservas probadas del planeta. Si Washington consolida su influencia sobre la producci?n regional -el 35 % del total mundial, frente al 31 % de Oriente Pr?ximo— tendr?a una fuerza in?dita para influir en los precios globales del barril y en su comercio, reforzando el uso como herramienta de poder del petr?leo. La misma l?gica se aplica a minerales cr?ticos. Groenlandia posee 39 de 50 minerales considerados estrat?gicos por EEUU, esenciales tanto para tecnolog?as verdes, como para chips y armamento. M?s all? del discurso proteccionista de Trump, la ofensiva en Venezuela y las amenazas a Groenlandia revelan una maniobra geopol?tica cl?sica: usar sanciones, bloqueos e incautaciones para desplazar a competidores estrat?gicos.

La guerra imperialista del subsuelo

El inter?s de Donald Trump por el petr?leo venezolano y minerales cr?ticos de Groenlandia asoma como s?ntoma de una transformaci?n estructural de la econom?a mundial: lejos de desmaterializarse, el capitalismo es cada vez m?s dependiente de la extracci?n intensiva de recursos naturales. Seg?n datos de la ONU, las extracciones globales alcanzaron en 2024 los 106.000 millones de toneladas anuales. La extracci?n per c?pita ha pasado de 23 en 1970 a 39 kilos diarios, y ya representa el 20% del comercio global . Esta voracidad persiste con la IA y los centros de datos, que consumen cantidades masivas de energ?a y agua. En este contexto, China lleva dos d?cadas ejecutando una estrategia sistem?tica de control de los recursos del subsuelo a escala global a trav?s de inversiones estatales, pr?stamos y el dominio del refinado -en tierras raras concentra 90 % de la capacidad global-, lo que convierte a los minerales en una palanca geopol?tica de Pek?n.

La carrera por la IA est? creando un nuevo orden mundial

Seg?n expone el escritor Nick Srnicek en Silicon Empires: The Fight for the Future of AI (Polity Prses), la actual disputa geopol?tica en torno a la inteligencia artificial apunta a un mundo digital fragmentado en grandes "pilas" tecnol?gicas hemisf?ricas, lideradas por Estados Unidos y China. Ambos pa?ses ya avanzan hacia un desacoplamiento selectivo, como muestra el proyecto chino Delete A, ideado para expulsar tecnolog?a estadounidense de sus cadenas de suministro, as? como las restricciones de Washington contra Huawei y los modelos de IA chinos. Srnicek dice que Europa, para no quedarse fuera de este "nuevo orden" mundial, debe reaccionar r?pido mediante enormes inversiones p?blicas y privadas para asegurar su autonom?a en esta nueva tecnolog?a.

La UE ans?a reactivar los acuerdos de libre comercio

Tras la ratificaci?n del acuerdo con Mercosur, todo apunta a que la Uni?n Europea (UE) intenta reactivar su pol?tica de libre comercio en un contexto cada vez m?s adverso. El impulso dado por Alemania al acuerdo con India ilustra esta estrategia: tras dos a?os de recesi?n y estancamiento, Berl?n busca nuevos mercados y ve en la potencia demogr?fica india una salida clave. Aunque las negociaciones se iniciaron en 2007 e intensificaron desde 2022, siguen bloqueadas por desacuerdos t?cnicos y la dureza de Nueva Delhi. Aun as?, Bruselas acelera para cerrar el pacto, en un momento en que el retorno del proteccionismo de Trump y la ofensiva comercial china obligan a Europa a diversificar alianzas, incluso rebajando exigencias agr?colas o ambientales. El avance con Indonesia muestran un cambio de etapa tras a?os de par?lisis: la Comisi?n asume que, pese a las cr?ticas internas, los acuerdos comerciales son un elemento central para frenar su p?rdida de peso comercial.

El desaf?o existencial que afronta el r?gimen iran?

Ir?n atraviesa una oleada de protestas que se originaron por el colapso del contrato econ?mico entre el r?gimen y la sociedad. Lo que comenz? a finales de diciembre como manifestaciones dispersas en provincias empobrecidas se ha transformado en un movimiento nacional. El deterioro del nivel de vida es el detonante central: inflaci?n persistente, ca?da acelerada del rial, escasez de alimentos, electricidad y agua, y un empobrecimiento estructural que ha desplazado a unos 15 millones de iran?es de la clase media a la clase trabajadora en apenas 15 a?os. Hoy, cerca del 30% de ellos vive en la pobreza, mientras los comerciantes acaparan bienes ante una moneda que se deprecia casi a diario. A todo esto se le suma la reactivaci?n de presi?n de EEUU, que ha vuelto a estrangular las exportaciones de petr?leo y el acceso de Ir?n a sus ingresos en divisas, limitando la capacidad del r?gimen para subsidiar bienes b?sicos y contener el malestar social.

El error estrat?gico de Jap?n

Jap?n vive una paradoja creciente: rechaza cada vez m?s a los extranjeros justo cuando m?s los necesita. El envejecimiento extremo y la ca?da demogr?fica (alrededor del 30% de los japoneses tienen m?s de 65 a?os y la poblaci?n pasar? de 125 a unos 87 millones de habitantes en 2070) amenazan su econom?a y su sistema de bienestar. Aun as?, el discurso pol?tico se ha endurecido. Partidos populistas como Sanseito y sectores del gobernante PLD han impulsado una narrativa de "Jap?n primero", culpando a migrantes, turistas e inversores extranjeros de problemas sociales y culturales. Se proponen impuestos al turismo (seg?n an?lisis oficiales, la naci?n asi?tica recibi? alrededor de unos 40,2 millones de turistas extranjeros en 2025, marcando un nuevo r?cord=, l?mites a la compra de propiedades y mayores restricciones migratorias. Los residentes extranjeros son unos 3,7 millones, apenas el 3% de la poblaci?n, muy por debajo del promedio de la OCDE (15%).

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