La mítica Rose de Titanic es una figura icónica e inolvidable que marca la frontera entre el cine de finales del siglo XX y el inicio del siglo XXI. La encarnó Kate Winslet, tan icónica como versátil. Desde el impacto mundial del filme que protagonizó junto a un joven DiCaprio en 1997 hasta interpretaciones celebradas en Eternal Sunshine of the Spotless Mind, The Reader o Mare of Easttown, la actriz británica ha construido una carrera marcada por la intensidad y la honestidad emocional.
En una entrevista reciente en el pódcast de Fern Cotton, Happy Place, Winslet ha puesto el foco en el cuerpo, la presión estética y el trato desigual que sigue afectando a las mujeres en la industria audiovisual.
Presión estética y cicatrices del espejo
Winslet recuerda sin rodeos cómo la mirada mediática marcó su autoestima cuando era joven. “Me escrutaron por mi aspecto porque toda la prensa decidió que era gorda. ¿Qué crees que le hace eso a la autoestima de una persona?”, afirma. Y alerta de las consecuencias que puede tener en una adolescente: “estaba al límite de desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria”, asegura con contundencia.

Estaba al límite de desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria
Kate Winslet
actriz y directora de cine
Hoy, a los 50 años, reivindica justo lo contrario: “Tener un cuerpo normal, una cara que se mueve, todas las arrugas que espero que muestren mis 50 años, es importante. Quiero que las mujeres jóvenes miren mi cara y mi cuerpo y piensen: ‘Esto es normal’”.
La actriz mencionó que admira a sus compañeras de reparto en Goodbye June, como Helen Mirren, Toni Collette y Andrea Riseborough, así como a su compañera en Avatar, Sigourney Weaver, por rechazar también las presiones de Hollywood para someterse a cirugía plástica.
Maternidad y desigualdad: preguntas que a los hombres no les hacen
La actriz también denuncia la desigualdad persistente cuando una mujer asume roles de liderazgo creativo. “Cuando ves a un director hombre, nadie le pregunta cómo hace para conciliar. En cambio, cuando es una mujer, esas preguntas aparecen antes que cualquier otra cosa”, explica. Y apunta a una carga estructural: “Seguimos asumiendo no solo la carga práctica, sino también la emocional de criar a los hijos y organizarlo todo”.

Cuando ves a un director hombre, nadie le pregunta cómo hace para conciliar. En cambio, cuando es una mujer, esas preguntas aparecen antes que cualquier otra cosa
Kate Winslet
actriz y directora de cine
Una nueva etapa: directora, madre y cumplir 50 años
En esta etapa de madurez, Winslet asegura que se siente más libre que nunca. Se ha estrenado como directora —y también como productora— con Goodbye June, una tragicomedia navideña que se estrenó el pasado diciembre sobre la pérdida repentina de un familiar y que ha tenido una buena acogida por parte de la crítica.

“Me sentí orgullosa de mí misma como mujer. Acababa de cumplir 50 años y estaba haciendo algo que he visto hacer a muchos hombres antes, a menudo sin ser juzgados ni cuestionados”, confiesa. Y admite que no lo habría podido hacer antes: “Mi hija pequeña ya tiene casi 12 años, y no habría podido hacer nada de esto sin mi pareja”, reconoce, evidenciando que la conciliación sigue siendo una asignatura pendiente para muchas mujeres.

Graduado en Periodismo en la Universitat Autònoma de Barcelona. Redactor de RAC1.cat. Antes, en informativos de RAC1 y en la redacción de La Vanguardia.

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