Un experto del CSIC analiza la muerte de una niña en un experimento genético chino: "Absolutamente injustificable"

Hace 2 días 2

La muerte de una niña china de seis años tras someterse a una terapia genética experimental liderada por el neurocientífico chino Qiu Zilong sigue provocando interrogantes en la comunidad científica. Después de que una investigación de Science y Retraction Watch revelara que los padres no fueron informados de los riesgos y que el tratamiento se aplicó pese a los malos resultados obtenidos en animales, el investigador del CSIC Lluís Montoliu ha calificado el caso de "absolutamente injustificable".

Los ensayos no salieron bien

Durante una entrevista en Es la Mañana de Federico de esRadio, Montoliu ha explicado que el procedimiento vulneró las normas básicas que rigen el desarrollo de cualquier terapia génica: "Esta es una situación extraordinaria y es una situación que nunca debería haber tenido lugar", ha afirmado. Según ha recordado, antes de administrar un tratamiento experimental "hay que validar seguridad y eficacia" mediante ensayos preclínicos.

En este caso, esos ensayos "no salieron bien": "Lo que hubiera tenido que conducir es a cancelar cualquier intento de terapia", ha señalado. Sin embargo, el investigador responsable "no transmitió a la familia que los experimentos con animales no habían salido bien y les siguió ofertando un tratamiento para su hija".

Montoliu ha recordado además que la menor "no tenía una urgencia médica" y que "no iba a morir del síndrome ultrarraro que padecía". El desenlace, ha añadido, reprodujo exactamente lo observado en los macacos utilizados durante la fase experimental.

Una terapia que no se podría haber desarrollado en España

El investigador del Centro Nacional de Biotecnología fue tajante al ser preguntado por la posibilidad de que un procedimiento similar se hubiera autorizado en España: "No, en absoluto", ha respondido. "Las agencias reguladoras habrían pedido las evidencias incontestables preclínicas en modelos animales".

A su juicio, el caso fue posible porque en China determinadas terapias experimentales "pueden administrarse sin un permiso explícito", una circunstancia que permitió abrir "la rendija" por la que salió adelante el tratamiento.

No obstante, Montoliu ha rechazado convertir este episodio en una descalificación general de la ciencia china. "Tengo colegas chinos que trabajan de forma impecable", ha recordado, subrayando que también se han producido casos similares en otros países.

La importancia del paciente

El científico también cuestionó las terapias diseñadas para un único paciente, al considerar que plantean importantes dilemas éticos y científicos: "Aquí lo que se oculta es el deseo de trascender, de aparecer como el primer investigador", ha lamentado.

Frente a esa carrera por ser el primero en medicina de precisión entre EEUU y China, ha defendido que "lo importante siempre es el paciente, su seguridad y la eficacia de las terapias". En resumen: "El paciente es el que tenemos que siempre tener en nuestra mente"

Montoliu ha concluido con una advertencia sobre la investigación biomédica: "No hay atajos. No se puede ir con prisas con las terapias experimentales, todo está muy pautado, todo está muy regulado y tenemos que seguir estos pasos porque son los que nos garantizan la seguridad del paciente que tiene que estar en lo alto de toda preocupación".

Leer el artículo completo